Hola a tod@s.
Vengo a desahogarme un poco por aquí, y para que todos vosotr@s opinéis libremente.
Bien, como dice el título del post mi pareja es súper desordenado, y yo en cambio muy ordenada. No tengo una patología extraña de limpieza extrema, colocar las cosas por colores, tamaños…pero si me gusta tener un orden. La ropa guardada en el armario medianamente bien doblada, terminar de comer fregar los platos y después recogerlos, hacer limpieza en casa y que luzca bien… No sé, creo que son hábitos normales.
Pero con lo que no puedo es con el desorden de mí pareja. Hay ropa suya por toda la casa cual si fuera el puesto del mercadillo donde la gente rebusca cualquiera prenda, si le toca a él fregar, deja los «cacharros» en remojo y hasta después de unas horas no friega, el armario que es el escurridor de los platos los deja ahí, como si fuera el armario donde van los platos. Ahora digamos que lo llevo (algo) mejor pero no puedo evitar que me dé rabia la situación.
He hablado con el del tema y resulta que soy yo quien está obsesionada con el orden, pero de verdad no exagero cuando digo que mi casa parece una ferretería.
Por poneros en contesto en el hueco de la escalera tengo una estantería llena de cajas de herramientas, el compresor, los muebles repletos de las utensilios de albañilería, construcción, encima de los armarios más de lo mismo. En vez de tener alguna figura bonita en el mueble tengo una linterna, unas llaves Allen, pilas (llevan ahí un año).
Ha pintado una cara (una) de la habitación pequeña, y lleva descolocada 20 días, 20! Porque tiene que secar la pintura…
No sé de verdad como afrontar todo esto porque ya se lo he dicho de muchas maneras, por las buenas, por las malas, contando hasta 10, he llegado incluso a irme a dar una vuelta para no estallar.

Por darle un toque de humor le digo muchas veces que hasta una abadía le quedaría pequeña, porque poco a poco va invadiendo con sus cosas, que generalmente son herramientas o ropa.
Y claro como dice el refrán, si no puedes con el enemigo únete a él, y no, no puedo de verdad; que ahora trato también de controlarme a la hora de intentar no estar muy encima de él, ver una chaqueta, pantalón, camiseta jersey tirado en una de
las sillas del salón y no saltar cual resorte y darle su tiempo. Pero al final termino yo recogiendo sus cosas.
Bueno chic@s esta es un poco la historia y las cositas por medio.