Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
SU INTOLERANCIA ALIMENTARIA SELECTIVA ME TOCA EL CHIRRI
Todas tenemos una prima tocapelotas, de estas que o llama la atención y es el foco, o da la lata hasta conseguirlo. Yo también la tengo, no iba a ser menos.
Resulta que la mujer de mi hermano es celíaca. Pero celíaca del tipo que debe tener su propia mantequilla para que no lo roce un cuchillo que toque a su vez pan con gluten, porque la misma contaminación cruzada la pone malísima. Una miga de pan en su plato, y la pobre se echa a morir.
Para ella imaginaros el rollo que es, pero claro, es verdad que en las reuniones familiares se le hace su hueco a la comida que ella puede comer y tenemos mucho cuidado con no pasarle pan por encima, etc. Es decir, que en cierta manera, a la hora de comer, todos estamos pendientes de ella.
Bueno, pues mi prima, que toda la vida se ha comido los bocadillos doblaos, ahora resulta que de pronto se ha sacado de la manga que también es celíaca. Whaaaaat?
Si si, dice que el gluten le sienta también mal y ha sacado ella solita en conclusión que es celíaca, y a veces, y aquí es donde viene la traca, sólo a veces, decide quitarse del gluten. ¿Cuándo? Pues en las reuniones familiares, of course. No vaya ella a dejar de llamar convenientemente la atención.
Es decir, cuando estamos juntos, nos hace apartarle a ella también su comida y adaptar su menú a uno sin gluten, pero si después hay pasteles (con todo su gluten), pues lo mismo a la muchacha le apetece comérselo, y ni corta ni perezosa, se lo hinca. Cuando en ese momento le preguntamos, porque no entendemos por qué dice una cosa, pero hace otra, dice que sabe que le va a sentar mal en la barriga pero que, por darse el capricho, no le importa comerse ese pastel con gluten.
Entonces, a ver, que yo me entere. ¿Eres celíaca o no?
Otra cosa, peor aún. La muchacha lleva haciendo vida normal 33 años, en los cuales me he comido a su lado, y con ella, 32000 unidades de comida con gluten. Pues el otro día, que vino a cenar a mi casa, yo no me acordé de su “reciente celiaquía” y puse pizzas y otras cosas para picar como otras veces, y me dijo, bastante molesta, que no había tenido en cuenta su intolerancia. Le pedí disculpas y le dije que no me había acordado por ser algo reciente, que enseguida le hacía algo sin gluten. Y va y me dice que no, que da igual, que ya se come la pizza con gluten, aunque le siente mal.
Es decir, primero se enfada y me hace sentir fatal a mí por no tenerla en cuenta, pero después se pone hasta el culo de pizza. De verdad que no entiendo nada. No sé cómo acertar con ella, pero este tipo de tonterías me tocan mucho el chirri.
