Desde el principio. Mi abuela tenía una casa a las afueras de la ciudad, pero al poco de nacer mi último tío se mudaron a otro pueblo, en otra comunidad. Cuando quise estudiar, mis padres buscaron piso, pero mi abuela dijo que ni hablar: teniendo ese piso ella en la misma ciudad, lo normal era que yo viviera allí. Mis padres sólo tenían que pagar luz y agua, porque hasta la comunidad la pagaba ella. Iba a ser solo durante la Universidad, pero luego encontré trabajo de lo mío en la ciudad y mi abuela insistió en que me quedara en ese piso.
Yo quería algo propio. Un alquiler, y más adelante quizás comprar. Algo que pudiera decorar a mi gusto, donde traer amigos o incluso vivir con mi pareja. Eso para mí era muy importante. Entonces mi abuela me dijo que si era por eso, que me vendía ella el piso. La idea me pareció brutal, porque aunque era viejo, el piso es enorme y está en un sitio perfecto. Me hizo un alquiler con opción a compra y, aunque me lo dejó al mismo precio que lo había comprado —sí, salí ganando—, dinero igualmente había que poner. Os cuento todo esto porque es importante.
Llevo 8 años en el piso, los cuatro de carrera y estos cuatro con el alquiler. Hace dos se vino mi novio conmigo; cambiamos muebles, pintamos paredes, todo genial. Hasta que el año pasado mi prima vino a estudiar aquí. Se quedó sin residencia y mi tía me pidió el favor de acogerla unos días, como mucho semanas hasta que resolviera todo el asunto de donde vivir. Pero de repente se quedó todo el curso.
Mi prima no pagó absolutamente nada. Y no es por el dinero, porque el alquiler con mi abuela es muy bajo, pero joder: ni luz, ni comida, ni limpieza, nada. Sus padres le pasan dinero cada mes, pero yo no veo un duro. Ella se compra caprichos, pero luego arrasa la nevera y trae amigas a vaciarla también, sin reponer jamás nada. No recoge, no friega, no mueve un dedo. Hablar con ella es como hablar con una puta pared. Lo he intentado por activa y por pasiva. Pero nada y mis tíos encima, la justifican.
Mi novio es un santo y gracias a eso no se ha cargado la relación, porque de verdad que tela. Encima mi prima viene con exigencias, mete ruido cuando teletrabajo o cuando necesito dormir de día. Se queja de la comida, y mira, me importa un pimiento. Si no le gusta, que se busque la vida yo nunca le hago la comida a mayores, ni le lavo nada. Pero aun así tiene que quejarse de que no se lo haga.
Cuando acabó este curso firmé la hipoteca del piso con mi abuela y ya me planteé reformas serias. Entonces le dije a mi tía que su hija no podía quedarse más (lo que llevo diciendo desde hace meses). ¿Y sabéis qué me contestó? Que soy una aprovechada, porque si no fuera por la generosidad de mi abuela yo no tendría el piso, y que como el piso era de la abuela es como si el piso fuera de todo o algo así, no sé. Sí, lo conseguí barato, pero lo estoy pagando, y lo seguiré pagando yo.
Como mi prima se negó a sacar nada de la habitación de invitados, cogí sus cosas, las metí en cajas y las llevé a casa de sus padres. Se armó la de Dios. Mi abuela me da la razón, pero está mayor y no quiere líos. Mi novio me apoya, aunque si dependiera de él seguro que hasta le seguiría poniendo buena cara.
Y lo peor: aunque ya saqué sus cosas, estamos a semanas de que empiece el curso y mi tía ha soltado que este año, con todo su coño gordo, su hija se queda otra vez con nosotros. Que a la familia se la ayuda, que ella nos hizo muchos favores, y que si voy justa me paga la luz y la comida. Encima con cara de estar haciéndome el favorazo de la vida.
En dos semanas vienen a reformar la cocina y un baño. Ayer después de venir de trabajar me encontré a mi prima metiendo las cosas en casa con mis tíos. Esta vez no discutí. Igual me da por “reformar” también la puerta de entrada, que está muy vieja… y de paso cambiar bombín y llaves.
