Hola boniques! Necesito hacer un poco de terapia (o soltar bilis directamente), porque lo de mi prima ya es para hacérselo mirar. Resulta que la semana pasada nos mandó el ‘Save the date’ por WhatsApp y todavía no he cerrado la boca del susto.
Se casa un jueves de septiembre y no aquí al lado precisamente, sino en una masía perdida por el Pirineo Aragonés a unas cinco horas largas de trayecto. Dice que es el lugar de sus sueños, pero todas sabemos perfectamente que lo hace porque entre semana el cubierto le sale a precio de saldo.
Pero claro y los demás qué? Para ir tengo que pedirme el jueves y el viernes de vacaciones en el despacho, que tal como están las cosas en mi oficina me sabe fatal. Sumadle la gasolina, el hotel y, por supuesto, el regalo, que menos de 150-200€ por cabeza ya sabéis que es quedar fatal.
Me da mucha rabia porque parece que hoy en día si no montas un ‘bodorrio de destino’ de tres días no eres nadie. A mí me parece muy bien que cada uno haga lo que quiera con su dinero, faltaría más! pero obligar a toda la familia a hacer este despliegue un día laborable me parece de tener muy poca empatía.
En el grupo de la familia todos dicen que qué ilusión pero yo estoy que trino. Soy una tacaña o es que la gente ha perdido el norte con el tema bodas?
