No sé si este es el foro idóneo ni por dónde empezar exactamente.
Cómo todas tuve un primer amor, estuvimos juntos un año, pero una relación de dos críos jugando a ser adultos y rozaba incluso la toxicidad, por lo que se terminó rompiendo, y tras un pequeño tiempo para sanar nuestras heridas por las ilusiones que habíamos puesto,ya que, nos imaginabamos juntos el resto de nuestras vidas, con hijos y todo. Volvimos a conectar como amigos, cada uno rehizo sus vidas, ambos tuvimos hijos y había periodos que nos veíamos más y otros menos, pero hablábamos con bastante asiduidad.
Nos vimos unas 3 semanas antes del fatídico día, desayunamos y quedamos en volver a vernos pronto, pero el destino no lo quiso, nuestros hijos se pusieron malos, a mí me tuvieron que dar puntos por un accidentes doméstico en una zona incomoda y lo retrasamos.
A principios de semana le dije de posponerlo que seguía incómoda y total, somos tan jóvenes y volvíamos a vivir tan cerca que en cualquier momento nos podíamos ver para un café, hablamos el resto de la semana con normalidad, el fin de semana no hubieron mensajes, pero tampoco era de extrañar, cada uno teníamos nuestras vidas y como ya he dicho pasábamos temporadas que hablábamos menos.

Llegó el lunes y lo extrañé, pero me lie, casa, trabajo, extraescolares y ya era muy tarde, así que lo dejé y llegó el miércoles, ese horrible día en el que me llega un mensaje que yo no entendía, por qué un buen amigo mío me preguntaba cuántos días hacia que no lo veía, y me lo empezó a contar de manera sutil, sabia que después de 20 años él seguía estando en mi vida, como un amigo, sin ningun sentimiento romántico, pero si muy importante. Yo no me negaba a creerlo, lo llamé, pero no contestó, le escribí, pero no lo leía, mi angustia aumentaba y contacté con su mujer y me lo confirmó y sobre mí cayó un jarrón de agua fría, empecé a llorar, me faltaba el aire, no podía ser el hombre que aparecía en las noticias que había fallecido por un accidente, me negaba a creerlo.
Y fue mi marido, mi fiel compañero quien tuvo que consolarme porque con él una parte de mi historia también se había muerto.
Sé que mi dolor no se puede comparar al que sientes sus padres, quien me abrazaron con el mismo amor que lo hacían cuando era la pareja de su hijo, ni el de su mujer, ni mucho menos el de sus hijos que tan pequeños han perdido a su padre, un padre implicado con ellos.
Pero ha sido duro, he esperado un tiempo porque cada vez que intentaba escribirlo mis hijos se inundaban en lágrimas y tenía que parar, hoy también ha pasado, con menos intensidad, pero necesitaba poner por escrito todos esos sentimientos, ese remordimiento por no haberme tomado ese último café, no haber disfrutado unas horas de su compañía.