Ay, dicen que todos los caminos conducen a Roma, y esto tiene su parte de razón.
Llevando en mi trabajo ya unos años entró un chico nuevo, joven, muy mono. Desde el minuto uno tuvimos mucho feeling, lo típico de que siempre me bromeaba, me hablaba por el chat interno… yo es verdad que creo que por inseguridad, siempre he tenido el radar un poco estropeado y nunca me he enterado de que le gustaba a los tíos, porque si eran amables y simpáticos conmigo, siempre pensaba que era por educación y amistad. El caso es que este chico me gustaba y la amistad iba viento en popa cuando llegó la fiesta de navidad de la empresa. Pero por entonces yo había empezado a salir con otro chico, que se agregó al grupo tras la cena y al cual mi compañero conoció esa misma noche.
Ya de madrugada, quedamos con mi grupo de amigas, y entre ellas, hubo una que a mi compi le gustó y se liaron, normal por otra parte porque él dio por hecho que yo ya estaba conociendo a otra persona. Estuvieron saliendo un tiempo y entre tanto, rompí yo con mi novio.
Cuando él se enteró de que yo estaba libre de nuevo, volvió al ataque conmigo, aunque yo, como siempre, estaba en otras cosas pensando que sólo intentaba ser agradable, porque no olvidemos además que ahora era el novio de mi amiga y además los había presentado yo.
Siguieron pasando los meses y yo con contacto diario laboral con él, concretamente 8 horas al día, siempre de buen rollo. En un momento dado él me dijo que había decidido dejar a mi amiga, y la verdad sea dicha, un poco me alegré pero porque mi amiga tampoco estaba bien del todo con él; estaba conociendo a otros chicos a la vez y tampoco lo veía justo porque yo a mi compi ya a esas alturas lo apreciaba bastante.
La cosa es que en la siguiente comida de navidad, allí estaba el muchacho a pico y pala conmigo. Tanto se me acercaba que el resto de los compis empezaron con las coñas y demás. Al final de la noche decidimos irnos juntos pero que pareciera que era por separado para no ser la comidilla de la empresa al lunes siguiente, y así lo hicimos.
Acabamos en su casa acostándonos y dándolo todo y él confesándome que desde el minuto uno, sintió una atracción grandísima por mí.
Siempre tuve claro que este chico no iba a ser mi pareja, por diferentes motivos, sobre todo por sus prioridades y su forma de ver la vida, pero es verdad que durante unos meses nos lo pasamos muy bien. Éramos compis en la oficina y en casa de uno o de otro, dábamos rienda suelta a todo lo demás.
A todo esto, era el ex de mi amiga y nunca me vi capaz de confesárselo a ésta. Cierto es que para ella él solo fue un pasatiempo en aquel momento, y así lo tomé yo. Como nuestro secreto. A día de hoy mi amiga sigue siendo mi amiga y no lo sabe aún ni pretendo que lo sepa.
La relación con él, se enfrió, sin más, quizás porque ambos sabíamos que nunca íbamos a ser algo más y empezamos a centrar el tiro en gente que sí que cumplía un poco nuestros estándares de pareja. Aún así, la amistad continuó.
A día de hoy, mi compi sigue siéndolo y el año pasado asistí a su boda. A veces me lanza indirectas y nos reímos, pero sin más, como algo inofensivo. Su mujer me parece un diez y están buscando bebé. Y yo me alegro tremendamente por ellos.
