Seguro que no soy la primera que cuenta algo similar, pero aquí estoy.
El fin de semana pasado quedé con un chaval que conocí en Tinder hace decenios, pero que por cosas de la vida nunca habíamos quedado. De esto que te das el whatsapp, y charlas a veces y luego dejas de hablar y el tiempo va pasando… y la semana pasada debíamos de estar los dos aburridos que él me escribió, le respondí y en tres horas quedamos para tomar una caña.
Iba con las expectativas muy bajas, eso es cierto. Supongo que cuando llevas meses mareando la perdiz con una persona se pierde la ilusión. Y al verle la recuperé un poco porque es un chaval guapísimo.
Bueno, no me enredo. Que se ve que en persona nos gustamos, nos liamos ycon el calentón que teníamos le invité a mi casa. Directos al camastro, se baja los pantalones y CASI ECHO LA RABA. Osea, una peste que no os podéis ni imaginar. Como a pescadilla revenía.
No quise mirar pero fijo que tenía hasta requesón.
En ese momento me debatí entre inventarme una excusa para echarle de mi casa o inventarme una excusa para mandarle a la ducha. Finalmente opté por lo segundo.
Le dije que por qué no nos dábamos una ducha juntos, que fuese entrando él primero, y gracias a dios no puso resistencia. Cuando él ya estaba bien enjabonado me uní al tema y lo cierto es que acabamos echando un polvazo. Por eso digo que fue minifollodrama :P
Vosotras qué habríais hecho en mi lugar?
Ahora me ha escrito para volver a quedar, pero al recordar el olor se me quitan un poco las ganas…