Me divorcié hace cinco años y mis hijos ahora tienen 15 y 12 años. Al principio costó mucho que aceptaran la decisión de la separación, pero se quedaron más tranquilos al saber que vivirían solamente conmigo porque su padre decía que no podía hacerse cargo con los horarios de trabajo que tenía.
Al principio cumplía con el régimen de visitas, pero poco a poco fue poniendo excusas y fallaba muchas veces.
Yo sé que les quiere, pero a su manera. El problema es que ellos han llegado a una edad en la que no son tontos y se dan cuenta de muchas cosas, y eso que yo siempre he tratado de ocultarlas para no hacerles daño.
Su padre es muy dejado, nunca ha fallado en un regalo de cumpleaños, pero nunca se ha acordado de tener un detalle en Navidades, o de hacerles un regalo sorpresa, por cualquier motivo, o de organizar un viaje o una acampada juntos. Yo llevo tiempo diciéndole que en esta vida no todo es cuestión de dinero y de gastar en ellos, sino de tener detalles y experiencias que recuerden toda la vida.
Hace unos días, oí una conversación entre mis hijos en los que ambos hablaban abiertamente sobre el hecho de que su padre no les quería. No quise interrumpir ese momento porque era algo entre ellos, pero me siento fatal y creo que tengo que tener una conversación en la que les explique que su padre claro que les quiere, pero no sé cómo hacerlo ni cómo empezarlo sin que sientan que les espié. Si a mí me pasa cualquier cosa su padre es lo único que les queda, y no quiero que vivan pensando que él no daría su vida por ellos.
