Vengo a desahogarme porque no sé dónde hacerlo.
Llevo con mi pareja 20 años. Nos conocimos en la universidad y desde entonces estamos juntos. Tenemos dos niños (mellizos) de 6 años y vivimos en el mismo pueblo que mis suegros. Estamos muy cerca de la ciudad, donde viven mis padres y también los vemos muy a menudo. La verdad es que siempre me he llevado muy bien con los padres de mi marido. Mi suegra es bastante dominante, de esas que se suele meter en todo y decirnos qué es lo que tenemos que hacer. Hasta ahora lo hemos controlado todo bastante bien. Incluso con el nacimiento de nuestros hijos mi pareja consiguió mantenerla a raya. Tengo que decir que siempre ha estado dispuesta a ayudarnos y que ha sido un apoyo muy grande. Que tiene muchas virtudes.
El caso es que el año pasado, tras años de ahorro y esfuerzo, compramos una casa. Como digo mi pueblo está muy cerca de una ciudad (a menos de veinte minutos en coche) y es una zona muy cara debido a que mucha gente se ha ido a vivir allí. La casa es un adosado muy bonito pero que necesita alguna reforma. Y aquí ha empezado el problema. Nos fuimos a vivir allí en cuanto la compramos y ahora, cuando hemos podido, hemos comenzado con las cosas que queríamos hacerle. Siento que yo no pinto nada en las decisiones de la que va a ser nuestra casa. Cuando yo salgo por la puerta, entra ella y lo que tenía hablado con mi marido se va por el sumidero porque entonces los planes pasan a ser otros: los que ha decidido ella. Lo llama cuatro o cinco veces al día. Como hemos tenido algún roce ya, se cuida mucho de decir las cosas delante mía. Pero es casi peor porque lo hacen a escondidas.

Hoy mi marido me dice que que sería buena idea cerrar el porche y dárselo al salón. Yo le he dicho que de dónde había sacado esa idea y se ha callado. Hemos acabado discutiendo porque al final me ha reconocido que la idea ha sido de mi suegra. Yo no quiero darle más espacio a un salón que ya es enorme y perder el espacio exterior. Además eso cuesta un dinero que no tenemos. Cuando le he dicho que estoy harta de que su madre decida cómo va a ser nuestra casa me ha dicho que siempre piensa en mí y que sus opiniones y las mías son las que cuentan. Pero no es verdad. Hasta ahora ha decidido más cosas mi suegra que yo. Es que quiere escoger ella los muebles del dormitorio y el color de la pintura.
Yo estoy sobrepasada, muy agobiada y con ansiedad. Y lo veo a él, tan pancho y me quema más la sangre.
El otro día estábamos en casa tranquilamente viendo la tele cuando se oye la puerta y era mi suegro que había tenido la poca vergüenza de entrar con una llave que les habíamos dejado para emergencias. Porque no es solo mi suegra, mi suegro es igual o peor. Cuando se lo dije a mí marido me dijo que hablaría con él pero que no era para tanto, que había venido a mirar el calentador del agua.
En fin, que no sé qué hacer porque mi marido parece que no lo ve o si lo hace le da igual. Yo me siento desplazada en mi propia casa, como si fuera de ellos y no mía.