Es la primera vez que escribo en el foro, aunque sí que leo y comento habitualmente, pero necesito desahogarme y necesito opinión.
Tengo 18 años y he mantenido una relación abierta a distancia durante cerca de cuatro años. Conocí al chaval (llamémosle Juan) por un grupo de whatsapp al que accedí por un enlace. El caso es que él y yo empezamos a hablar y luego a hablar por privado con mucha frecuencia me pidió que fuera su novia a distancia hasta que nos surgiera algo. Yo me enamoré de él a pesar de la distancia (cosa que no creía posible) y la relación se hizo más firme, aunque él insistía en mantenerla abierta porque no quería robarme la adolescencia por estar con él. Lo cierto es que solo yo estuve con otras personas durante los periodos en los que él insistió en abrir la relación. La primera vez que la abrimos, me enrollé con una chica teniendo el consentimiento de ambos, pero la siguiente vez (3 años más tarde) fue con mi mejor amigo en parte por insistencia de juan y aparecieron los problemas.
Juan, que no tenía la autoestima alta precisamente, tuvo muchos bajones y perdió mucho la confianza en sí mismo y en mí (por más que lo negase), e incluso hacía comentarios tratando de hacerme sentir culpable. No me hubiera esperado eso de él, aunque sí sospechaba que le bajaría la autoestima. Acepté sin intención de llegar a hacer nada porque sabía que él quería abrir la relación por miedo a perderme después de 4 años sin haber tenido contacto físico. Él había pasado una mala racha y no estaba del todo bien psicológicamente, pero se negaba a ir a terapia. Cuando me lié con mi amigo (Prieto), empeoró mucho y comenzó a tener actitudes tóxicas: “no se te ocurra enamorarte de él, vamos, Lourdes, es como si te enamorases de tu vibrador”, “prefiero no imaginarte con él, si no lo pienso está todo bien”, “has estado en videollamada con él??? No habréis hecho nada guarro, no?”, “te amo demasiado, hago esto por ti, aunque me duela”…
En esta época además estábamos planeando vernos por fin, (porque todas las veces anteriores habíamos tenido que cancelarlo) y se canceló el viaje por un brote de coronavirus en su país, de nuevo. Entre eso, cuatro años sin avanzar realmente y las actitudes tóxicas no pude más y lo dejé. Por otro lado, el roce hizo el cariño y Prieto y yo acabamos juntos.
Y ahora Juan ha empeorado. Empezó a ir a terapia a las semanas de dejarlo (no dejamos de hablar porque me pidió que no dejara de hablarle, que fuera su amiga) y me lo contaba, me contaba que su psicóloga le había recomendado cortar todo el contacto conmigo y que él no podría soportarlo, que prefería dejar la terapia. Luego tuvimos una amistad normal unos meses, hasta que un día en una videollamada me preguntó por qué no me liaba con una chica si a Prieto no podría importarle porque si es una chica no son cuernos. Me hirvió la sangre, como comprenderéis.
Me contestaba a todas las historias de insta con fueguitos o corazones, incluso me puso en una ocasión “Dios, Lourdes, tus labios”. Y comenzó a hablarle a las chicas que habían sido mis amigas durante la adolescencia (a una le pidió salir aunque habían hablado 2 veces), incluso algunas que no tenían su número agregado recibieron mensajes, o chicas que yo ni siquiera le había presentado. Yo pensé que era porque estaba sufriendo, que él no era así.
Un día por llamada me contó que había ido a una fiesta y se había liado con su amiga porque habían bebido mucho y él normalmente no bebe, y que se sintió super culpable por mí. Le dije que no tenía por qué sentirse así. Me fue contando como avanzó su relación con esa chica y que no llegó a pasar nada porque ella tenía onlyfans y no soportaría que otros vieran desnuda a su pareja.
Una noche de la nada me escribió “hermosa hermosa” en whatsapp, según él era lo que quería comentarme en una foto que subí mía con una bandera lgtb+, pero no me comentó por si lo veía Prieto (cabe destacar que prieto es la persona menos celosa que he conocido y que había hablado a juan lo suficiente de prieto como para que lo supiera). Ese día le pedí distancia porque no me encontraba bien con nuestra relación, me dijo que hablábamos ya demasiado poco, pero tras negociarlo aceptó.

Al día siguiente me mando 6 capturas de Instagram de chicas adolescentes (que no eran modelos) semidesnudas, al parecer iban para su amigo y confundió el chat. Me disgustó porque él siempre juraba que jamás pasaría una foto privada de nadie, pero esas al parecer no contaban porque estaban en insta a disposición de cualquiera (todos los perfiles eran privados con pocos seguidores). Le mostré mi postura y le dije que no estaba bien, pero que hiciera lo que le diera la gana y me contestó literalmente “Mira, te amo un montón. Pero no podemos estar de acuerdo en todo siempre. No soy un chico 100% perfecto ni un galán de telenovela” 6 meses tras la ruptura me suelta eso. Luego me puso que se sentía mal y muchos emojis llorones. A los pocos días me habló de nuevo, que si seguía enfadada, que quería contarme cositas, y que le iban a operar, aunque aún no era seguro (ejem, suena a victimismo)
El caso es que me estoy dando cuenta de que no lo aguanto, que cada vez que hablo con él es más gilipollas y más tóxico. Es como si estuviera cambiando de repente, no creo que hubiera hecho nada así antes. No sé cómo hacerlo, porque de nada sirvió decirle que necesitaba distancia. Necesito despejarme de él, tengo diagnosticada ansiedad y me afecta mucho. Pero no sé como hacerlo sin hacerle daño, todo le afecta muchísimo y se que se mostraría incluso más vulnerable para hacerse la víctima, y soy incapaz de hacer daño a nadie así. Me han sugerido que le haga ghosting, que estaría justificado, pero sé que le dolería mucho. No sé si mandarle un audio explicando todo y luego bloquearle en todas partes, para que entienda por qué lo hago.