No sé por dónde empezar… Me abrí tinder hace unos años (2018), después de 3 años de salir de una relación y haberme trabajado emocionalmente y personalmente. La motivación del uso de tinder escapaba de cualquier necesidad imperiosa. Por eso he querido ser selectiva en mis encuentros ( aunque reconozco que unas veces lo he sido más que otras). En este tiempo ha habido dos personas que han sido para mí pura química, de esas personas que dices: Que bueno que llegaste. Y la verdad que fue una suerte que llegaras a mi vida Guillem, aunque sólo fuera para rozarla.
En ese tiempo en el que nos empezamos a conocer hubo química, conexión, horas de conversación. Capte tu esencia: chico muy inteligente, de esos que a veces el mundo se les queda pequeño. Recuerdo cuando me dijiste que ojalá nos hubiéramos conocido de otra forma y yo te hable por wassap ( ya que normalmente lo hacíamos por Telegram) como si me hubieran pasado tu número un amigo tuyo. Esos detalles te gustaban de mi y yo feliz de poder SER. Recuerdo que a veces nos despertabamos a la vez en la madrugada y nos escribiamos. Confesiones de vida en esas conversaciones. La cosa no perdió intensidad cuando nos conocimos en persona. Recuerdo cantarte la canción de grita de jarabe de palo mientras mis manos paseaban por tu cabello, de cómo echados en la cama guiñaba un ojo y parcelaba con mis dedos partes de tu cuerpo y al preguntarme que qué hacía responderte que hacía fotos para mi memoria. Recuerdo aquellas cervezas heladas y tu: ni se te ocurra al ver mi intención de ponerlas sobre tu pecho desnudo. Imposible olvidarme de tu cara al descubrir el mensaje que te dejé en el espejo del baño, o cuando encontraste mi regalo de cumpleaños escondido en tu maleta. Recuerdo el recorrido de tus dedos por mi pelo mientras los mios se enredaban en tu barba…
Pero había cosas que ordenar en tu vida, y no estabas preparado para una relación. Aunque sé que lo intentaste varias veces. Yo respeté tu proceso, y te intenté dar aire. A pesar de eso seguía el cariño y complicidad y el contacto aunque más espaciado, siguió.

La última vez que hablamos fue el 21 de septiembre. Fue para darnos noticias rápidas de cómo íbamos. Hace dos días no sé porqué mire si tenias actualizaciones en tus redes sociales. Y en la página de tu trabajo vi una entrada de hacía casi dos meses,en la que se despedían de ti. Idiota de mi pensé: que bien, ha querido dar otro paso más y emprender el vuelo en otro trabajo. Pero seguí leyendo lo comentarios y me enteré….habías fallecido.
No me lo podía creer ,no me lo puedo creer. Empecé a buscar en internet ,intentando dar con respuestas y la encontré . 6 días después de haber hablado, un accidente de coche. Mañana hará dos meses.
Yo que siempre he sido tan pragmática y con la muerte también. Asumiendo que es lo que toca… me encuentro ante una ventana de Telegram que nunca más va a tener respuesta, que no quiero olvidarme de voz, de tus gestos , de tu forma de estar en el mundo. Escucho tus playlist de spotyfy en bucle,ya que tú eras musica… Ayyy bonico!Me siento tan…rara, estoy agradecida de que tu vida me rozara…
A un alma como la tuya se le quedaba pequeño este mundo. Y yo que quería que volaras…pero no hacía falta que lo hicieras tan alto. Siempre ,siempre te seguiré recordando .
Tu escalera roja, tu bonita❣️En el tiempo equivocado, en el momento perfecto fuimos únicos .
Siento semejante rollo, pero esto no lo puedo comentar con nadie porque nadie sabía de la existencia de esta historia, exceptuando dos amigas. Y necesitaba escribir por si me pudiera ayudar eso a colocar las cosas en su sitio.