Hace 3 meses mi ex me dejó y no hay día que no piense en él. Nos queríamos mucho pero yo personalmente estaba pasando por una mala racha horrible que a él le preocupaba mucho y no sabía cómo gestionarla emocionalmente. Lo entiendo, no todos tenemos las herramientas emocionales necesarias para gestionar algo así en el momento adecuado. Me dejó de la peor manera posible, demostrando mucha cobardía, pero no le guardo ningún rencor. Había muchísimo amor pero en los últimos meses ganó terreno el miedo y la angustia.
Respeté su espacio, le envié sus cosas por correo para no verlas porque él no quería recogerlas de primeras (necesitaba perderlas de vista para no llorar y guardarlas en un cajón no funcionaba porque volvía siempre a mirarlas) y me centré en no hablarle y recuperarme.
Siempre he sido una mujer muy fuerte e independiente, me encanta estar sola y disfrutar de mí misma, y ahora mismo siento cómo he crecido aún más, he vuelto a sentirme feliz y con energía y sé gestionar el problema que tenía, pero noto que me falta algo, me falta él. Nunca me ha pasado esto con otro chico al cortar, esta vez es que no puedo sacármelo de la cabeza, todo con él era genial y el problema del final ya no está. Tenía todo lo que necesitaba y yo lo que necesitaba él. Ahora mismo me siento con la misma energía y vitalidad con la que he pasado con él la mayoría del tiempo, la chica del final de la relación ya no existe, porque se ha curado.

Me sé muy bien la teoría de que hay muchos peces en el mar, que ya aparecerá otro hombre bueno, y yo he sido la primera en predicar esto siempre, si te dejan, a otra cosa mariposa, pero esta vez no puedo. Con lo mucho que nos queríamos y lo perfecto que era todo… se acabó por algo totalmente solucionable, en ningún momento dudé de nuestra relación y él nunca me trató sin amor.
No quiero volver con él por miedo a estar sola, porque eso nunca me ha dado miedo, ni por costumbre. Tengo los sentimientos hacia él muy muy claros ¿soy muy egoísta si le vuelvo a hablar? No sé qué hacer.