Sufrí malos tratos durante años y no lo denuncié por miedo. Estuve varias veces a punto de denunciar, pero no lo hice…si él iba a la cárcel me lo imaginaba contando las horas, minutos y segundos que le faltaban para salir de allí e ir a por mi. Me había prometido que no iba a parar hasta acabar conmigo, hasta matarme » o estás conmigo o te mato».
Estoy contando esto como desahogo y para hacer visible que en realidad hay más violencia de género de lo que en las estadísticas se muestran. Y eso es porque muchas de nosotras no denunciamos por miedo. Cuando fui a terapia de grupo de mujeres maltratadas, de las 6 mujeres en terapia ninguna denunció por miedo.
Mi historia comienza como tantas historias de “ amor” ( entre comillas porque eso no era amor). Jamás en mi vida me hubiera imaginado que acabaría así. Nadie se enamoraría de un maltratador. Te enamoras de una persona encantadora y no hay señales en absoluto de que sea un monstruo. Yo siempre he sido una mujer feminista y muy independiente. A veces creo que se enamoró de mí por ese motivo y que luego eso mismo fue lo que más detestó de mi. Poco a poco y sin darme cuenta me vi en una relación de maltrato, de abuso. Lo pasé muy mal, no tenía ni fuerzas para levantarme de la cama y me daba vergüenza contar lo que me estaba pasando. El maltratador te da una de cal y una de arena y no entiendes lo que está pasando.
Una noche llegué a casa a las 12 de la noche ( habíamos acordado salir los por separado y encontrarnos a esa hora en casa) y al abrir la puerta, él me estaba esperando detrás de ella. Me cogió del cuello con las dos manos apretando hasta que me faltó la respiración. No sé cómo pude deshacerme de él, pero lo conseguí. Después de esa noche, fue el descenso a los infiernos y yo no era capaz de nada. Tuve marcas en el cuello durante días y no salí de casa durante días por eso mismo. Estaba aterrada de miedo. No entendía como mi pareja de años , una persona encantadora, me hubiera intentado matar. Después de esa noche yo no volví a ser la misma y algo murió en mi. He de decir que mis amigos lo adoraban, todo el mundo lo adoraba puesto que él para ellos era una excelente persona. Jamás se mostró violento fuera de casa, todo lo contrario…él se mostraba como un hombre enamorado de su pareja, simpático y buena gente.

Me costó mucho dejarlo porque padecí el síndrome de Estocolmo. Era incapaz de dejarlo, hasta que un día marqué en el calendario el día que lo iba a dejar. Me busqué un piso y me fui. El día que lo dejé lo recuerdo como uno de los mejores de mi vida: al fin había recuperado mi libertad. Pero empezó mi otra pesadilla. Me buscaba por todos lados, a través de amigos, de conocidos que no sabían nada de la historia. Una noche me siguió y me cogió por el cuello para estrangularme. Tuve la suerte de que pasó un coche de policía y él se asustó y cuando aflojó las manos yo pude escapar. Después de eso intenté seguir con mi vida pero no pude porque él no me dejó. Me prometió que me iba a matar a no ser que volviera con él y después de esos dos intentos sabía que no iba a parar hasta conseguir matarme. Así que tomé la decisión de mudarme a otro lugar, dejando mi vida allí. Incluso así estuvo buscándome, en redes sociales, llamando a amigos, familia…estaba obsesionado conmigo.
Han pasado años después de eso y a base de trabajarme puedo decir que estoy recuperada y soy una mujer feliz. Cuando echo la vista atrás me arrepiento de no haberlo denunciado pero también sé que en ese momento hice lo mejor para mi que era alejarme de allí para salvar mi vida. Pero es cierto que aunque me he perdonado a mi misma a veces pienso que hay por ahí suelto un hombre que me intentó asesinarme dos veces, que me maltrató psicológicamente, físicamente y abusó de mi sexualmente y está libre, no ha sido ni juzgado ni sentenciado. Y sobre todo y lo peor de todo es que está libre y quizás esté haciendo lo mismo ahora mismo a otra mujer. Y por eso mismo, juro que ahora mismo lo denunciaría pero no puedo ya que han pasado bastantes años y además no tengo pruebas. Él ha salido impune y yo he tenido que ir a terapia años para curar esas heridas… incluso pensé en el suicidio. Conozco a mujeres que han vivido lo mismo que yo. Es muy duro, durísimo. ¿ Qué se puede hacer ante estos casos? Entiendo que son situaciones complicadas y que es muy difícil aportar pruebas y que los delitos deben prescribir. Pero ahora mismo hay un hombre que ha cometido delitos muy graves y está libre.