Hola a todas, y bienvenidas a mi problema de primer mundo.
Resulta que hace poquito me he comprado MI casa, y es una casita de muñecas. Tiene dos habitaciones, una para cama grande y otra más bien pequeña que es donde he instalado el despacho. El salón+comedor tampoco da para muchas alegráis, mesita de comedor redonda y cuatro sillas, y todo lo que es el salón tiene un sofá doble pequeño y un columpio de esos que parecen un huevo.
La pared donde se supone que suele ir la tele ha sido tapada con estanterías para mis libros y cuadernos (soy un ratón de biblioteca y me gusta escribir guiones y relatos a mano). En resumen: no tengo tele, no la veía antes de mudarme, tenía una en el piso de alquiler y estaba cogiendo polvo, solo la usaba para poner ruido de fondo y si venía alguien verla un rato o poner alguna peli, pero ahora para eso tengo el portátil y tengo pensado poner en todo caso un proyector y una pantalla para hacer alguna noche de cine.
Hace un par de semanas vinieron mis padres y hermanos a la «inauguración» y a ayudarme a decidir un par de cosillas de la decoración que faltaban, y a mi padre le extrañó que no hubiera una tv. Le dije que pensaba quizá poner una pequeña en la pared de la cocina, por poner las noticias mientras comes, pero que no lo echaba de menos. En esas, mi madre me había preguntado qué quería que me regalasen por la casa, ya que a mis hermanos también les regalaron alguna cosa cuando se mudaron/casaron, y eso quedó en stand by hasta, se supone, esta semana, que íbamos a quedar para ir de compras y hablarlo.

Bueno, pues aparecieron en mi casa con una tele gigante de no sé cuántas pulgadas que ni quiero ni necesito ni tengo dónde poner. Diréis, pues chica, dices que gracias pero no y no te complicas más. Ya, eso hice, decir que no me cabía, que podríamos cambiarla por la pequeñita para la cocina y algún electrodoméstico (u otros siete, que tiene pinta de cara la tele). Pero por lo que sea a mi padre le ofendió mucho, se puso hecho un basilisco, me llamó desagradecida y se fue. Y mi madre me dejó caer que a él le habría encantado ese regalo, y de paso que no sabía dónde estaba el ticket.
Así que llevo dos días con una caja enorme haciendo bulto por mi casa cajita de zapatos y no sé qué hacer.