Lo primero gracias por todas las respuestas, los consejos y los ánimos.
Como digo lo he dejado por que ya he llegado al límite. Mi cabeza se que antes o después me hará dudar. Aquí he dado una versión de lo malo, de lo que me molesta, pero también tiene cosas buenas, no siempre me deja a medias, normalmente se preocupa por que me quede bien.
Viene a verme a mi ciudad (que esta a media hora de la suya), y normalmente la que tiene menos tiempo por el trabajo, para quedar soy yo, y el en eso más o menos se ajustaba a mi. Y poco a poco iba mejorando, justo las últimas semanas me estaba presentado a sus amigos y familia (después de dos años, eso si).
La cosa es que aunque más o menos se ajuste a mi, siempre con el tiempo medido, nunca sin algo detrás, como metiéndome a mi a presión. Y nunca pudiendo improvisar sabéis, de esto que dices pues hoy me apetece quedarme más rato, yo siempre podía (aunque dispongo de menos tiempo libre) y el nunca, no por temas de trabajo o importantes, sino por planes con amigos o familia.
Hablándolo con el decía que su problema era que quería hacerlo todo, y no llegaba, yo le dije que priorizará o se acababa, pero es incapaz de perderse un evento por estar conmigo. Últimamente para hacer las dos cosas me metía a mi también en la quedada o lo que fuera.
El sabe que mientras que yo he dado todo, el se ha dejado un poco llevar y se ha acostumbrado a esta forma de relación donde yo he tirado para todo.
El problema es que ya cuando me veo superada, el enfado me sale a borbotones y explotó, y le digo de todo por que pierdo la paciencia, harta de que no me de lo que yo le doy. Y el se agarra a esos enfados míos para de alguna manera decir que el problema de la relación ha sido que hemos tenido muchos enfados míos de ese tipo y que eso tampoco le ha dejado a el avanzar. Me parece un poco de manipular.
Gracias