Hola, escribo esto para tener opiniones de terceras personas, no sé si yo estoy siendo muy exagerada, estoy tardando demasiado en sanar o si es algo normal.
Todos los años ya desde octubre empiezo a sentir estrés por culpa de las navidades, porque a mí no me gustan, no me gusta celebrarlo (aunque sí voy a comer y a cenar los días señalados con mí familia) y mí marido las adora y vive el año esperandolas.
Lo siento, creo que esto va a ser largo, pero os quiero poner en situación.
Yo de pequeña disfrutaba de las navidades como cualquier niño, estar con la familia y el día de Reyes, no me emocionaba decorando la casa ni cantando villancicos, solo el pasar tiempo con las personas que quiero (mi familia tampoco es religiosa), cuando ya tuve edad para salir con amigos, también disfrutaba el salir con ellos. En ese tiempo conocí al que ahora es mi marido, él se iba todos los años al pueblo de los abuelos y allí vivían la Navidad como la mayor fiesta, a él le emociona muchísimo.
Empezamos jóvenes y durante dos o tres años, él se quedaba en nuestra ciudad la Nochebuena y Navidad, cenabamos con mi familia y saliamos después con los amigos, me dijo algunas veces que fuera yo en año nuevo al pueblo, pero yo no quería pasar el año nuevo sin mi familia.
Mi primer mal recuerdo de la Navidad (aunque mi abuela paterna murió siendo yo pequeña y la familia ya empezaba a separarse, tenía todavía la familia de mi madre) fue cuando con 20 años, un día de Nochevieja mi padre le pegó a mi madre después de cerca de 25 años de maltrato, mi madre se fue de casa (viéndolo con perspectiva no fue tan malo porque fue el empujón que ella necesitaba para dejarlo) y comenzó una de las etapas más difíciles de mi vida, con amenazas de mi padre y mi madre viviendo con miedo y sin apenas dinero. Aún así salimos adelante.

Al año siguiente el mismo día 24 mi madre me avisó de que no ibamos a celebrar la Nochebuena porque mi abuela había sido ingresada en el hospital (murió unos meses después), el año nuevo nos comimos las uvas con ella en la habitación del Hospital y fue la última vez.
A partir de ese año yo ya no tenía ninguna ganas de celebrar nada.
Por otro lado, mi novio en esa época tenía toda su familia viva, todos felices y sin problemas graves (cosa por la cual me alegro muchísimo y ojalá puedan disfrutarlo por muchos años más), él ya no se quedaba ningún día especial en la ciudad y me pedía que fuera con él al pueblo, que así me iba a distraer y lo iba a pasar bien. Yo sabía que no, porque cada año terminaba llorando sola en casa y yo odio llorar en público, así que prefería quedarme y tener intimidad.
Comencé a ir al día de Reyes a pasarlo con su familia por la insistencia, pero él quería que estuviera en año nuevo, cada año me presionaba para que estuviera allí y cada año para mí me aumentaba la ansiedad cada vez que llegaban estas fechas.
Un años fue con él en año nuevo, le pedí que hablara con su familia para que no me dijeran nada, ni me intentarán consolar (ellos son muy amables y cariñosos, me consideran parte de la familia y yo a ellos también, por supuesto, pero yo soy muy cerrada con mis sentimientos y lo que necesito cuando estoy mal es espacio), no sé si lo hizo o no, pero varias personas vinieron a hablar conmigo cuando comencé a llorar, aunque me fui a otra habitación y lo pasé muy mal.
Después de eso, yo no quería ir más y él insistía, solo fui un año porque también era el primero que pasarían con nuestra sobrina, y estuve algo mejor, por lo menos ya he dejado de llorar y lo soporto. Pero sigue sin gustarme, no estoy cómoda y lo que llevo haciendo desde hace años en Navidad y año nuevo es volver a casa sola cuando termino de cenar, porque no tengo ganas de salir ni de festejar nada.
Yo he intentado explicarle que no es que no quiera estar con su familia, es que necesito una habitación para estar sola y allí no tengo eso. Es cierto que hace cosa de dos años dejó de insistir, pero se decepciona cada vez que le digo que no quiero ir.
Yo ya no sé si debería haber superado todo lo que me pasó en estas fechas, superar las pérdidas que tengo, hacer un esfuerzo para irme con él e intentar disfrutar allí (a todo esto, yo sigo yendo el día de Reyes todos los años), pero es que no consigo hacer renacer mi espíritu navideño, solo me trae malos recuerdos