Os pongo en situación. Yo comparto piso con otras 3 personas en un piso céntrico de Madrid y lo llevo haciendo desde hace 8 años. Los inquilinos de las otras dos habitaciones van y vienen, cambian cada año, se renuevan. Pero mi compañera y yo llevamos en el mismo piso y en la misma habitación cada una los 8 años. No nos conocíamos cuando entramos, pero llegamos prácticamente a la vez y desde entonces hemos sido amigas. No las mejores amigas, pero sí muy cercanas.
Desde que la conozco nunca ha trabajado, más allá de cuatro días puntuales al año en algún evento. Tampoco estudia, porque se vino a la capital con la idea de triunfar en la música y se supone que se dedica a eso (aunque yo no he visto que haya dado un bolo desde que la conozco, es más, aunque tiene cuatro o cinco guitarras en su habitación creo que solo la he escuchado tocando una vez). En fin, que su madre le paga todo para que ella pueda dedicarse a su pasión.
A mí esto nunca me ha supuesto un problema ni me ha generado envidia, simplemente pensaba ¡qué suerte! Pero ahora le ha comprado una casa en su tierra natal y se va. Y cuando me contó esto yo noté que algo me reconcomía por dentro. No me hizo ilusión, todo lo contrario. Aunque al principio no sabía qué motivaba esos sentimientos al final fui entendiendo que lo que siempre me había parecido mucha suerte y un poco de cara ahora me estaba jo…endo, con perdón. Yo llevo trabajando 15 años y buscándome las habichuelas sola desde los 18 y ahora me encuentro con 34 años e incapaz de comprar una casa yo sola y ella, con mi misma edad y sin haber dado un palo al agua desde que nació, haciéndose la artista incomprendida y la pobrecita estos 8 años se encuentra con una casa puesta con cero esfuerzo. Me repatea.
Lo único bueno que ha salido de esto es que me quedo con su habitación, que es casi tres veces la mía y yo estoy deseando cambiarme ya. Pero me ha pedido quedarse una semana en mi cuarto cuando deje el suyo, por cuestión de coordinación de tiempos para hacer la mudanza y lo cierto es que no me apetece nada, no quiero aguantarla compartiendo intimidad porque me he dado cuenta de que no la trago. ¿Qué hago?
