Hola, soy Carlota. Tengo 28 años y nunca he tenido pareja, más allá de un novio de pocos meses cuando tenía 15 años. Incluso cuando estaba con él, echaba de menos «estar soltera». Ir a mi bola, sin depender de nadie y sin que nadie dependa de mí. Pero al mismo tiempo, siempre he sido una romanticona. Sigo siéndolo, y me encuentro muchas veces fantaseando con conocer al amor de mi vida o con viejos crushes.
Pero a los casi 30, cuando me paro a pensar en ser «la novia de» me echa para atrás una barbaridad. Quiero el romance y la compañía, el sentirme cuidada y cuidar yo de alguien, pero a la vez eso me abruma muchísimo y solo quiero estar sola. Además, me niego a convertirme en la madre de ningún tío de 30 palos. No quiero ser la que cocine, la que limpie, la que lo haga todo. No quiero que, si en un futuro tengo hijos, todas esas cargas caigan en mí solamente. Soy una contradicción constante. ¿Qué me pasa?
