Cada uno debe encontrar su camino, el de algunos está claro y cristalino y a otros nos cuesta más encontrarlo. No creo que debas intervenir si no te ha pedido consejo.
A veces, hacen falta más soñadores de estos porque, dentro de 15 años o así, vamos a tener un país donde la mitad de la población activa son funcionarios (con todos mis respetos) y la otra mitad opositores a funcionarios. A veces, hay que arriesgar un poco.
Yo he sido administrativa contable, llevaba toda la contabilidad de una empresa, los proveedores, clientes, facturación, modelos de Hacienda, permisos y cursos… Tenía trabajo, cobraba bastante bien pero tenía un vacío existencial serio. La empresa cerró por jubilación y me vi con un niño recién nacido, un marido que trabajaba discontinuo y una sensación de «y ahora qué?» más grande que un abismo.
Me sirvió para saber lo que quería en mi vida. Soy escritora y artesana, también doy charlas esporádicas sobre crianza y neurodivergencias, aunque la mayoría de las veces lo hago a título gratuito. No me da mucho dinero, pero entre mi marido y yo ingresamos lo suficiente como para tener una vida tranquila con nuestro peque. No nos damos grandes caprichos y, a veces, los gastos imprevistos nos joden vivos, pero echo nada de menos el ajetreo de una oficina, ni las enormes responsabilidades que lleva el papeleo de una empresa de tamaño mediano, llevo el justito que debe llevar un autónomo. Vivo más tranquila, con menos ansiedad y también con menos necesidad de cosas materiales, dicho sea de paso.
Si te pide ayuda, ayúdala, si no, deja que aprenda por sí misma.