Hola, me llamo Ángel y vengo a comentaros un poco mi «nueva» situación en casa y como me estoy viniendo abajo emocionalmente y me estoy volviendo loco.
Realmente todo el problema viene ante el cambio de actitud de mi esposa ante nuestra relación, e intento averiguar si es por mi culpa o simplemente me estoy preocupando por nada y debería adaptarme a esta «nueva normalidad»
Os pongo en contexto, ella y yo llevamos juntos mas de 15 años, hasta hace unos años todo ha ido genial en la pareja, con las típicas discusiones de pareja pero muy de vez en cuando, fuera de eso siempre nos hemos entendido muy bien.
Todo el declive empezó a raíz de tener a nuestra primera hija, hace casi 3 años, es entendible que al principio pasamos una racha muy mala ya que era una bebé muy demandante y apenas podíamos descansar. Cuando la cosa empezó a mejorar mas o menos a partir del año, tuvimos una mejora en nuestra relación pero poco a poco ha ido yendo en declive.
Yo siempre he sido muy cariñoso y romántico, ella algo menos, pero vamos, lo normal de abrazos, besos, palabras bonitas, caricias, etc… En el tema íntimo siempre nos ha ido bien, a pesar de los años hemos seguido teniendo relaciones sexuales, al principio obviamente muchísimo más y luego, con los años, se ha ido estabilizando en algo así como 1 vez por semana.
Después de tener a nuestra primera hija, y pasados los meses malos, recuperamos el contacto entre nosotros, volvimos a centrarnos más en nosotros y darnos el amor que no nos dimos en ese periodo, pero eso duró poco, diría que 1 mes como mucho, a partir de entonces las muestras de afecto iniciadas por ella han ido decayendo poco a poco, ella sigue siendo cariñosa con nuestra hija, le dice te quiero, le da besos, abrazos, etc… pero conmigo ha cortado totalmente el grifo, y es lo que me hace plantearme si realmente ya no le nace ser así conmigo.
Yo por mi parte, aunque hundido, tomé la determinación hace meses de ponerme una máscara, poner buena cara al mal tiempo. Sigo dándole besos y abrazos a diario, le demuestro mi cariño siempre que puedo. Intento estar atento a cualquier cosa que diga que quiere o le hace ilusión para regalárselo, le traigo flores siempre que puedo, cada vez que voy a hacer la compra yo solo le traigo algún detallito, aunque sea una chocolatina, lo que importa es el detalle, le cocino las comidas que le gustan o se le antojan, en fin, de todo. Lo único que he cambiado por mi parte en este último tiempo ha sido que yo ya no inicio las relaciones sexuales, no quiero que se sienta forzada si realmente no me desea, aunque si que es verdad que ella sigue iniciándolas cuando a ella le apetece en muy escasas ocasiones, yo nunca le he dicho que no, y ella hasta este momento casi siempre me dice que no le apetece.
Cabe recalcar que en todo este tiempo, ambos hemos estado involucrados en la crianza de nuestra hija, nuestra pediatra nos dio la idea de organizarnos en turnos para aliviar la nueva responsabilidad de tener una hija, y la verdad que nos ha ido muy bien, ambos nos hacemos cargo de ella, nos hemos puesto unos turnos fijos y si uno de los dos necesita descansar o dedicar tiempo a sus cosas puede hacerlo cuando esta fuera de turno, aunque esto es opcional, aunque uno esté fuera de turno puede seguir pasando tiempo con la niña, ya que tampoco la sentimos como una carga, es más que a veces necesitamos un ratito de desconexión y ya.
Ahora volviendo al presente, ella está embarazada de nuevo, no trabaja y se queda en casa descansando, nuestra hija va a la guardería, con lo cual ella está descansada y durante las mañanas hace algunas tareas del hogar, ve sus series, lee libros, sale a pasear, etc… Esto me hace descartar cansancio, aunque nunca se sabe.
Todo esto empezó antes del nuevo embarazo y cada vez va volviéndose peor, como quería tener datos objetivos he estado prestando más atención y en los últimos 2 meses ella ha iniciado: 0 abrazos, 0 besos, 0 contacto, 0 «te quieros» (esta es quizá la que más me duele), 1 relación sexual (la única en estos 2 meses ya que yo no he hecho ningún intento).
Como último quiero añadir que la comunicación está totalmente descartada por mi parte, ella es hija única, ha tenido sus problemas y se ha criado en un entorno donde sus padres la bombardeaban constantemente con críticas destructivas. Si intento hablar de esto con ella, por muy suave que sea, por muy bien que lo argumente, se lo va a tomar como una crítica, ante lo cual se cierra completamente en banda, deja de hablarme durante un par de días y cuando se le pasa hace como si no pasara nada, con lo cual no puedo de ninguna forma tratar este conflicto, siempre voy a salir perdiendo. No es lo más sano, pero siempre ha sido así en nuestra relación y nunca he encontrado una solución a esto. En vez de tratar de hablar esto he intentado proponer planes de «citas» a solas para reconectar, a lo cual me responde como si yo estuviera loco y como que eso no lo va a hacer a estas alturas
Yo a ella la veo alegre y feliz, como siempre, me habla como siempre, me cuenta sus cosas, me pide opinión de cosas, todo sería normal si no fuera por las muestras de cariño hacia mí, y siento que me estoy convirtiendo en una sombra en mi propia casa, en un compañero de piso. No quiero que mis hijos crezcan en un hogar donde sus padres no se quieran y tampoco quiero que tengan padres separados, con lo cual me siento en una trampa de la que no puedo salir. También me da miedo que en el futuro esto que ocurre conmigo, ocurra también hacia nuestros hijos.
Yo por mi parte me he ido viniendo abajo, aunque no lo exteriorizo, a menudo pienso en el divorcio, pero no quiero hacerle eso a mis hijos si puedo de alguna manera ayudar a arreglar la situación.
Perdón por el tocho de texto, pero quería exponerlo de la manera mas detallada posible y aun así me he dejado mucho. Escucho opiniones.
