Dormir es dormir y otra cosa es otra cosa, a ver si distinguimos.
Aquí una que lleva 18 años conviviendo y durmiendo en su propia cama y felizmente emparejada. Descansar bien influye muchísimo en la buena marcha de la pareja, no aguantar ronquidos, patadas, calor, peleas por la manta, aparte que no siempre el mismo colchón es cómodo para los dos.
El sexo se tiene en cualquier parte y a cualquier hora.