¡Hola, Weloversizers! Vengo hoy a pedir consejo, a ver si me ayudan a entender esta situación. Yo juego a fútbol en un equipo femenino y me encanta. Nos lo pasamos genial en cada partido pero, la verdad, es que también nos lesionamos más de lo que me esperaba.
Una caída tonta, una falta que te coge en mal sitio, un balonazo mal recibido y, en este caso, me lesioné el tobillo. Cuando llegó el momento, por fin, me mandaron a rehabilitación por la seguridad social y el profesional que me comenzó las sesiones tenía más o menos mi edad, guapísimo y divertido. Yo tenía pareja en ese momento y no estaba muy bien con él, pero a mí me parecía lo normal. Fuimos tonteando sin darnos cuenta y, a la vez, yo hablaba de él a mi novio, pero sin maldad ninguna.
Fue motivo de muchas peleas entre nosotros durante varios meses, hasta que un día me besé con el fisioterapeuta y no me quedó más remedio que darle la razón y rompimos la relación. Podría excusarme diciendo que fue el detonante para darme cuenta de que no estaba bien y mil pamplinas pero, lo cierto, es que tampoco lo hice muy bien porque, realmente, sí me sentía atraída por el otro. Pero bueno, lo hecho, hecho está.
A partir de aquí, nos unimos muchísimo el fisioterapeuta y yo. Hacíamos mil planes juntos, me presentó a sus amigos, yo le presenté a los míos, hacíamos quedadas conjuntas y todo era un sueño. Lo miraba y me derretía, pero no éramos novios. Íbamos por la calle de mano, nos dejábamos ver en sitios públicos con actitudes cariñosas, me quedaba en su casa a dormir y él en la mía, con nuestros padres viviendo en la misma casa, pero seguíamos sin ser novios. Y así, casi un año. Yo pensaba que no quería que nos pusiéramos etiquetas pero, a todos los efectos, éramos una pareja. ¿Me estaba equivocando en la forma de verlo? Por lo visto, sí, y mucho. Se marchó doce días a un viaje que tenía contratado desde hace meses y dejó de hablarme cómo lo hacía durante esos días. Algo me temía, pero lo dejé pasar hasta que llegó de nuevo y me dijo que eran cosas mías, que estaba ocupado, que lo había hecho para poder responderme bien a los mensajes y no sé qué historias más.
No me lo creí, la verdad y le seguí insistiendo con el paso de los días, porque seguía igual de soso. Al final, me terminó confesando que se había enrollado con otra y que el próximo mes, la chica venía a verle. Que no quería nada serio con ella, pero que necesitaba vivir esta experiencia. Pues así fue, me alejé con el rabito entre las piernas, humillada y con el corazón roto. Luego me enteré que él fue otro par de veces a verla a ella a su ciudad y así estuvieron unos meses, hasta que todo terminó, según creo, porque ha vuelto a la carga con los mensajes por Whatsapp durante todo el día, hablándome como si nada, diciéndome que retomásemos la amistad, sólo la amistad, porque me echa de menos como amiga (recalcando eso)
¿Qué lectura puedo hacer de esto, que está más solo que la una y aquí se piensa que está la boba de turno para abrirle los brazos otra vez? ¿Quiere que volvamos a tener lo que teníamos? Sinceramente, me muero de ganas de verle, pero es un error por mi parte, ¿verdad?
