Buenos días hermosxs,
Hace días que quiero plantear un tema que lleva persiguiéndome toda la vida: la toxicidad y carencias emocionales del mundo del cosplay/fanáticos del anime y manga.
Toda la vida, desde que yo recuerde, he sido una fan empedernida del mundo japonés. La moda kawaii o harajuku, los cosplays con goma eva y he estado profundamente enamorada de Inuyasha. Aún así, tengo otras pasiones y hobbies bastante alejados de este mundillo, aunque el friki lo sea en gran parte.
Fue en mi adolescencia cuando después de ser la única del grupo de amigos a la que le gustaban esas cosas «frikis», decidí buscar amistades que compartieran conmigo esa pasión. Empecé a quedar con un grupo que roleaban ( ¡y a mí me encantaban los roles literarios por foros!) y veían anime como bebían agua. Fue entonces cuando empecé a ver cosas que no me cuadraban. Gestiones emocionales nulas, manipulaciones, celos… era como juntarse con un grupo lleno de carencias emocionales que solo se retroalimentaban entre sí en vez de ayudarse mutuamente a prosperar.

Allí tenía unos 17 años. Ahora, con 24, puedo decir que la mayoría de mis experiencias con grupos de gustos similares han sido las mismas. Conspiraciones, chantajes emocionales, gordofobia, mentiras… todo disfrazado de pelos de colores fantasía y chapas de fanarts en la mochila. Obviamente, personas puntuales del mundillo sí que han calado hondo en mí y actualmente son amigxs míos pero casualmente todos han tenido la misma experiencia que yo: «el mundo otaku y del cosplay es muy tóxico».
Por otro lado, también he notado que los planes que suelen hacer estos grupos se aleja mucho de lo que yo considero un plan dónde me sentiría cómoda. Chillar tonterías por la calle con una peluca mal peinada puesta en la cabeza con 23 años o enfadarte con tu amigx porqué le gusta un chico coreano en vez de otro, es algo muy alejado a lo que yo considero un plan. Se me ha juzgado y discriminado por decir que necesitaba dedicarle tiempo a mi mudanza y no a aprenderme un baile de K-pop. La verdad, en mi cabeza tengo más en mente en poner la lavadora por la noche que en sí un personaje de un anime debe liarse o no con otro.
Soy consciente de que cada persona vive en una realidad distinta y que, por lo tanto, le hacen feliz y le llenan cosas distintas. También lo soy de que me causa mucho rechazo «la parte cutre» mundo del cosplay: me gustan la fotos bien hechas, los trajes trabajados y ver la pasión que le echan los cosplayers. Prefiero mil veces un cosplay trabajado de alguien que está empezando y se lo ha currado (aunque tenga mil defectos) que una foto quemada con el flash como si fuese profesional sin un detalle cuidado.
Sé que cada uno vive las dificultades de su vida y las gestiona como puede. Que cada uno tiene su mundo donde desconectar de la manera que sea. De verdad que intento abrir la mente aún más, pero la vergüenza ajena muchas veces acaba ganándome. Siento que es un mundo donde reina la inmadurez emocional (independientemente de la edad) y dónde muchas veces las personas que lo integran viven por y para ello.
Nunca he planteado algo así en un foro público y supongo que lo hago para encontrar si el error ha estado siempre en mí o realmente hay personas que sienten lo mismo que yo. Adoraría encontrar un grupo de gente que le apasionara el mundo otaku tanto como crecer emocionalmente. Que su vida no solo fueran las pelucas, las convenciones o qué chico de BTS es el más guapo.
Para mí, es la gran pregunta: ¿alguien más pensando en anime y en poner lavadoras?
Gracias a todxs de corazón que habéis dedicado estos minutos a leerme.
Un abrazo♡
Sam.