Quizá te venga bien analizar un poco tu estado emocional por si exista una causa que pueda justificar que últimamente respondas con esa intensidad con tanta facilidad, ya que llama la atención que antes no fuese el caso. O quizá un momento hormonal transitorio.
Sea lo que sea, no te culpes ni te juzgues. No le debes la buena cara a nadie, y si necesitas llorar, hazlo aunque te tilden de inmadura (mejor inmadura que ser una insensible como lo son quienes te hacen sentir mal por sentirte mal).
El primer paso para revertir la intensidad de una emoción es dejando de querer controlarla.