¡Buenas!
Pues tal y como dice el título, se acerca el momento del segundo postparto y la cosa se complica al tener ya un peque de 4 años.
En el primero estuvimos mi pareja y yo pero esta vez se suma que justo para la fecha prevista de parto él tiene una formación muy importante en su trabajo a la que no puede faltar o tendrá que recuperarla un año más tarde, con lo que ello implica.
La única persona que podría ayudarnos sería su madre, que trabaja y vive a al menos una hora de nosotros. Tenemos amigos pero son gente con trabajo e hijos pequeños, así que me parece una faena para ellos también. El momento del parto en sí, no me preocupa, el anterior fue en pandemia y peor que eso, no creo que haya. Pero el postparto más directo, las siguientes dos semanas, más o menos. De la primera vez solo recuerdo mucho sueño, confusión con una lactancia que no acababa de arrancar, la bebé amarilla y al borde del ingreso, sangre y leche por todas partes. Mi pareja se ocupaba de aliemntarme, básicamente, yo no daba para más que para atender al bebé. Y ahora, independientemente de cómo sea el parto (el anterior fue físicamente muy bueno, pero ¿y si esta vez es cesárea?) además de recién nacido, tenemos a un peque que se aburre en casa y necesita atenciones también. De no tener mi pareja esa formación, no habría problema pero ahora es probable que me encuentre sola esos días. Por si alguien se lo pregunta, claro que tuvimos en cuenta esa fecha pero tuve varios problemas de fertilidad y finalmente el embarazo llegó cuando llegó.
Entonces, sería una opción que mi suegra se venga los días de su formación… El problema es que no me apetece nada. En el anterior postparto venía cuando quería, tampoco todos los días, que ya digo que trabaja y vive lejos pero los findes se pasaba por aquí, me decía que tenía cara de cansada, quería tener siempre al bebé en brazos e incluso se mosqueó una vez porque al poco de llegar (se quedaba cuatro horas o más) le di la teta y se durmió y ella ya no tenía nada con que entretenerse. La verdad es que no me apetece tenerla en casa en esa época. Siento que emocionalmente me va a cargar más que a ayudar. Por otro lado, pedir a mi pareja que renuncie a esa formación, aunque solo sea perderse unas horas al día, también me parece egoísta por mi parte. Pero realmente tiene que haber alguien que esté al menos unas horas con el mayor, tal vez incluso para recogerlo de la EI, que es un buen trecho y no estoy segura de cuándo caminé tanto la última vez.
¿Podéis darme ideas? ¿Opiniones? ¿Tal vez otra perspectiva? Estoy un poco agobiada de pensar en lo que viene y sé que las hormonas no ayudan. Muchas gracias.
