Hola a todas y todos.
Llevo con mi pareja seis años, y desde hace algunos meses viendo nuestro futuro juntos cada vez menos claro.
Los primeros años todo iba bien. Aunque teníamos nuestros más y nuestros menos, éramos felices, hacíamos planes juntos, nos reíamos, hablábamos… Vamos, lo normal en una relación.
Me mudé con él un poco antes de que empezara la cuarentena, a más de 1000 km de mi pueblo. La verdad es que nunca me ha gustado vivir en su ciudad y, aunque al principio no me importaba porque estaba bien con él, cada vez estoy más asqueada de estar aquí, de la monotonía de este lugar, del clima tan extremo y de que su familia sea tan extremadamente dependiente, llegando incluso a ser enfermizo. Hablamos sobre esto varias veces, y acordamos que, llegado el momento, nos mudaríamos a mi provincia.
Llevo cerca de un año pasando una racha muy mala y siento que cada vez estamos más distanciados, no sé si como causa o como consecuencia de mi malestar. Aunque en general estoy a gusto con él, también siento que la relación ha dejado de aportarme cosas positivas. Me aburro estando con él, no hacemos cosas juntos si yo no lo propongo, no tiene conversaciones interesantes y apenas nos tocamos. Se pasa las horas muertas en el sofá, viendo la tele y enganchado al móvil, o bien con sus amigos. La verdad es que me siento muy sola, lo que tampoco está ayudando a que mejore mi estado de ánimo.
Después de darle muchas vueltas, decidí que lo mejor para mi bienestar sería volver a mi pueblo, porque siento que estar aquí no me está haciendo bien. Además, aunque en los últimos meses me había planteado dejarlo varias veces, esta me parecía una buena oportunidad para intentar arreglar nuestra relación.
El caso es que, cuando intenté hablar con él sobre esto, se puso a la defensiva y dijo que, si yo no estaba bien, que me fuese, pero que él no se iba a ir porque que no le gusta vivir allí, cuando en realidad no ha estado más que un par de semanas de vacaciones. Me siento defraudada, pues era algo que ya teníamos hablado y no me lo esperaba.
Estoy en un punto que no sé qué hacer. Tengo muy claro que quiero (y necesito) volver a mi pueblo, aunque eso implique dejar atrás a mi pareja. Sin embargo, mi inseguridad y el miedo a estar sola me hacen dudar… Tengo 30 años y toda la vida por delante, pero los pocos amigos que tengo están lejos y se me da bastante mal conocer gente. Aunque mi familia es un apoyo, me da pánico estar sola, sin nadie con quien hacer planes ni con quien quedar, y acabar arrepintiéndome de la decisión que haya tomado…
