Siempre había pensado que el amor verdadero, era sentir necesidad por la otra persona.
Siempre había pensando que el amor verdadero, era sentirlo todo al máximo.
Siempre había pensado que el amor verdadero, si no dolía, no era amor.
Siempre había pensando que el amor verdadero, era el que te erizara la piel estando con la otra persona.
Siempre había pensando que el amor verdadero, era el que te acelera el corazón al tener delante a la otra persona.
Siempre había pensando que el amor verdadero, era estar con alguien y que todo girara alrededor de esa persona.
Siempre había pensando que el amor verdadero, tenía que poner tu mundo del revés.
Siempre había pensando que el amor verdadero, sin intensidad, no era amor.
Y cuando me quise dar cuenta, descubrí que pensaba demasiado en encontrar un amor de película. Y así, me alejé cada vez más de la realidad, y me olvidé de vivir.
Luego descubrí lo que es el amor para mí…
El amor es una mirada de complicidad; una tarde tranquila con alguien que te hace sonreír; la serenidad de saber que no necesitas nada más; un beso a medianoche en la mejilla; es un abrazo inesperado por detrás mientras cocinas; la sensación de paz cuando te agarra de la mano y camina en la misma dirección que tú. El amor es hacer pis delante de la otra persona mientras escucha con atención el resumen de tu día de mierda; es que un simple «buenos días» te despierte más que un café. El amor es no dejar de sonreír. El amor es 1.000 cosas y, de todas ellas, 999 las había confundido.
Ahora, contigo, lo tóxico no existe. Me estás regalando lo más sano que he tenido en mi vida, y eso para mí, mi amor, es infinitamente mejor que cualquier otra cosa.
Después del peor error de mi vida, apareció mi mejor solución.
Somos un equipo.
Para ti, A, porque te quiero y porque me quiero.