Hola, primero dar las gracias por concederme unos minutos de vuestra vida en leer mi post.
Os cuento, en mayo hará un año que me extirparon un meningioma benigno de la cabeza (en enero de este año me quitaron el resto que tenía en las fosas nasales).
Gracias a los profesionales que tenemos en nuestra sanidad pública, salió todo bien.
Pero el rock and roll fue el post operatorio.
Me mandaron unas pastillas que era para evitar las convulsiones ya que tenía la cabeza inflamada y tendría todas las papeletas para que me dieran crisis de epilepsia, hasta que todo eso no cerrará o sanase por completo.
Bien, a causa de esa pastilla y el shock de tener que volver con mi madre unos meses, porque mi marido no podía hacerse cargo de mí por el trabajo, tuve una gran depresión.
Me dieron todos los efectos secundarios de aquellas pastillas, irritabilidad, ansiedad, desesperanza…reconozco que todo lo que duró aquel mal episodio, la gente que estaba a mi alrededor no me reconociera (marido,madre,hermanos,mejor amiga) e incluso me lo llegaron a decir, pero NADIE y cuando digo nadie es verdad fue capaz de darme un aliento de verdad, hacerme sentir cómoda. Solo era reproches, de que si me repetía mucho, que si tenía comportamientos que no eran normales, que si tenía la mirada ida…
Y ahora (aunque sea por aquí) que os tendría que haber dicho yo a todos vosotros/as cuando habéis tenido mi hombro sobre el que llorar mis oídos para escuchar historias en bucle? Que si el trabajo, que si el marido que si los niños, que si el amante…
Todas esas historias y más me las he comido con patatas.
Y cuando teníais que hacer estado y haber tenido paciencia en esa época crucial de mi vida, habéis estado ausentes.
Eso sí, perdono pero no olvido.
A partir de ahora cuando vengáis a contarme vuestras historias, me pondré en modo avión y haré que os escucho, pero solo os estaré oyendo y asintiendo con la cabeza.