Hola preciosas!
No sé muy bien cómo plantear lo que me sucede, pero no soy capaz de hablarlo con amigas porque me van a decir que qué hacía entonces en esa relación y prefiero no sentirme cuestionada, pero el come come no me deja pasar la página del todo.
Hace un tiempo lo dejé con el chico que estaba conociendo, estuvimos bastantes meses, era mi primera historia postpandémica y yo tenía muchas ganas de que me pasaran cosas de nuevo y puse mucha carne en el asador. El chico, en sí mismo, nunca me encantó. De hecho, escribí aquí un post que se llamaba algo así como «no me encanta…pero…» y me dijisteis que no me gustaba, que me dejara de rollos y excusas. Pero teníamos muchas cosas en común a nivel formas de pensar o gustos (mogollón en serio) y yo no dejaba de fantasear con el proyecto que me imaginaba con él (de esto me he dado cuenta después).
No me gustó la primera vez que le vi, no es nada feo ni muchísimo menos, pero ya sabéis que hay veces que el estilo o el conjunto no te llama. De verdad, que me está costando muchísimo escribir esto porque me parece feísima la crítica, pero necesito exponerlo… Me sentía incómoda con aspectos de su higiene. De su higiene más intima y a veces dental… y cosas que no quiero precisar, pero que me rebotaban todo el rato con un: no te gusta. Pero con el paso de los días y los meses yo iba (o creía) sintiendo cosas por él a nivel sentimental. Creía que estábamos construyendo algo y esa idea me gustaba. Joe, me leo y no me reconozco. No me gustaba tampoco su estilo de vida, el cual no cuestionaba y respetaba total, pero no encajaba con mi actual estilo de vida mucho más tranquilo. No me gustaba su forma de enfrentar los problemas, creaba un mundo de todo. Bueno, un larguísimo etc. Y para colmo, yo tenía un runrún con varias cosas que no me encajaban y tras insistirle me reconoció que me había mentido varias veces cuando quedábamos.
Así que, cuanto mas superada he tenido la despedida, más rechazo me ha ido generando haber vivido esta historia con él. En serio, lo siento, pero es una sensación rarísima. Yo no le odio, no le deseo nada malo, incluso le tengo cariño, pero pienso en él a veces y me entra una cosa… no me resulta nada agradable. Sin embargo, otras veces me imagino que ya habrá conocido a alguien y estarà con esa persona, y me da rabia, me molesta esa idea. ¿Son celos? ¿He perdido la cabeza? Se supone que si soy plenamente consciente (y escribí aquí un post estandi todavia con él en el que narraba lo que luego me ha ido encajando) de que ese chico no era para mí ni yo para él, hasta el punto de que me genera desagrado pensar en algunas cosas con él, debería alegrarme de que cada cual haga su camino, no?? Por qué entonces a veces me molesta esa idea? Es como que a veces me da pena haber puesto tanta ilusión en vano a algo, es como una sensación de fracaso absurda.
Por favor, decidme si a alguna le ha pasado que su ex le genere rechazo pero que a la vez lo tenga presente y le importe. Yo tengo claro que no quiero nada con ese chico, sólo quiero que me sea indiferente, no quiero que me genere emociones ni buenas ni malas y es que no paran de abordarme las malas y parece que le recuerdo más que si estuviera enamorada de él. Es todo rarísimo para mi… yo creí durante mucho tiempo que le quería y que sentía cosas por él y no sé si es posible querer a alguien (en el sentido enamorarse) que no te guste primero. No sé si el haberme tragado todas mis emociones de incomodidad y haber luchado contra mi misma se está volviendo en mi contra ahora. Pero esto es lo contrario a cuando idealizas a alguien y le piensas mucho, en este caso el desidealizarle es lo que me hace pensarle mucho.