Hace años estuve en las mismas que tú, y lo acabé dejando por otro que me comía el coño hasta dejármelo como el bebedero del perro. A veces incluso ni sexo teníamos, se podía estar una hora ahí abajo sin pedir nada a cambio. Ahora es mi marido desde hace 10 años y no me arrepiento de haber tomado esa decisión. De verdad, qué gusto da, y nunca mejor dicho, encontrar a alguien con las mismas preferencias que tú tanto dentro como fuera de la cama. No digo que haya que coincidir al 100% en todo, pero sí en lo importante, porque si renuncias por amor a lo que verdaderamente necesitas, acabarás sintiéndote desgraciada y tarde o temprano sale por algún lado, en forma de resentimiento en el menor de los casos, en forma de relación tóxica/cuernos, etc., por otro.
Otra cosa es que con el tiempo aceptes la situación porque ya no le das tanta importancia a ese aspecto, pero si no puedes dejar de dársela, es complicado…