Querido amigo/mío:
Estas no son las primeras líneas que escribo, ya llevo todo un libro para ti, que se resume en esto.
Pasa el tiempo y cada día un poco más, un poco más cerca o un poco más lejos.
Cada vez que te veo, que estoy cerca, me siento un poco más cuerda y mucho más insegura.
Me llaman cobarde, y es cierto, debería pegarme a ti, unirme y fusionarme, decirte que te quiero y que ya no puedo vivir sin ti, dejar de esconder en estas líneas todo lo que siento.
Debería dejar que te hundas en mi como si el fin estuviera cerca, como si de un soplido se fuera a ir todo volando y sólo quedasemos nosotros, uno encima del otro porque tú harías de ancla y no dejarías que ni todo el viento del mundo pudiera separar ni un milímetro de nuestras almas.
Y es así, esta es la verdad, no puedo vivir sin tu humor, tu risa o tus modales.
Pasan los días y las noches, y tú sigues ahí, para mi o sólo para ti, esa es la duda del millón. Pero resulta que yo te necesito sólo para mí, en exclusiva. Necesito tus labios, tus manos y tu altura. A tu lado todos me parecen pobres y pequeños, y no hablo de dinero, hablo de riqueza emocional, que es lo que consigo a tu lado.
Quiero pasar los días y las noches a tu lado, la vida en definitiva, y es extraño porque de alguna forma siempre estás latente en ella, siempre en mis pensamientos y en mis sueños, en mis planes y en mi día a día.
Quisiera que te dieses cuenta de lo que siento y de lo fuerte que es, de que no consigo sacarlo de mí y de que cuanto más tiempo pasa más complicado es.
Me gustaría decirte que te quiero, bueno, quererte siempre lo he hecho, te diría que te amo y que estoy enamorada de ti.
Que siento un amor tan grande que no me imagino pasando la vida con nadie más, sólo contigo.
Y es que, cuando pienso en ti lo hago dándote el lugar de compañero de vida, y eso amigo/mío no se consigue con la amistad.
La amistad también es eterna, pero no puedo exigirle lo mismo que me gustaría exigirle a la vida que me consiga contigo, porque hoy le pido eso a la vida, que es muy puta, que te traiga a mi, que te arrastre como la lluvia torrencial arrastra todo aquello que se encuentra perdido y sin rumbo.
Pido a la vida que nos encadene, nos marque y nos fusione, que no deje espacio entre nosotros ni para que pase el aire, porque yo quiero respirar de ti y ser flujo de aire para ti.
Quiero seguir despertándome a tu lado, pero con un amor tan grande que parezca que somos tres en la cama, sin contar al gato claro.
Quiero desayunar y que tú estés a mi lado.
Quiero que a la hora del almuerzo me mandes un mensaje diciéndome que me quieres tanto que te duelen los kilómetros que nos separan.
Quiero verte a la hora de comer o comerte a ti, dependiendo de quien tenga más hambre de los dos.
Quiero tomar el café de las cuatro a tu lado, tapados con una manta metiéndonos mano por debajo para paliar las ganas que nos atrapan.
Quiero que por las noches cenar sea cuestión no sólo de saciar nuestro estómago, si no de que seamos dos almas que se encuentran.
Quiero que irme a la cama sea mi momento favorito del día porque tú estás ahí.
Quiero que no sólo me reserves los viernes en tu vida y quiero hacer tantas cosas contigo y para ti que al final me quede sin ideas.
Quiero que todas las cosas que dices que somos de broma sean ciertas, quiero que estemos prometidos y que te llenes el cuerpo con las iniciales de todos los nombre por los que quieras llamarme.
En definitiva, quiero MÁS.
No sé si algún día me atreveré a dejar que leas todo esto, pero amigo la vida ya es bastante puta como para complicarla más, y lo nuestro no es complicarla, es soltar lastre.
Con esto quiero que sepas que te quiero y quiero todo contigo, de principio a fin, de derecha a izquierda y de arriba a bajo. Lo quiero todo desde el amanecer hasta que se ponga el sol, de lunes a domingo y de enero a diciembre.
Quiero la libertad que supone saber que estás donde debes, justo en el sitio que el «sino» tiene reservado para ti, en el hueco donde la vida no llega a darte golpes.
Quiero decirte todo esto y que me digas que tu sientes lo mismo, que no respiras si no es mi aire y que si el mundo se fuera a la mierda estarías encantado de repoblarlo como si fuéramos Adán y Eva, pero haciéndolo a lo bestia contra un árbol y que de los embites las manzanas nos caigan en la cabeza.
Podrías decirme que tú sin mí tampoco vives, o vives mal y sin sal, que yo soy tu condimento predilecto para que la vida sea menos vida, y que mis viernes te salvan la semana.
También me gustaría escuchar que llevas media vida esperando este momento, que ya no aguantabas más las ganas de que fuéramos sólo uno y no dos amigos a los que les da miedo hasta rozarse por si saltan las ganas locas que se tienen.
Si leyeras esto sería porque doy por entendido que sientes lo mismo, pero si me sobran las ganas y me paso de lista no te preocupes, tu amistad es número 1 en mi vida y aunque sólo me quedara con los viernes querría seguir teniéndote en mi vida que, aunque seguiría siendo muy puta, al menos estarías en ella.
Atte. TT