No es la primera vez que escrito y siempre me habéis ayudado mucho Lovers. Mi hermana pequeña es una persona muy especial para mí, y la admiro en muchos aspectos porque es una mujer valiente, decidida y ambiciosa, capaz de darlo todo por las personas que quiere. Pero igual que es capaz de dártelo todo, te lo puede quitar en un segundo si se siente decepcionada contigo.
Hemos normalizado echar de nuestra vida en un instante a cualquier persona que nos falle. Entiendo que no debemos aguantar parejas que nos traten mal, soy la primera que creo que las relaciones infelices deben acabar, y tampoco debemos mantener amistades que ya no nos llenan o con las que llevamos tiempo sin compartir nada. Pero, por otro lado, el hecho de dejar de lado a un ser querido solo porque nos ha fallado algunas veces sin tener en cuenta todo lo bueno compartido, o todo lo que sí ha hecho por nosotros, me hace pensar que somos personas frías que creemos que nuestras personas de confianza pueden cambiarse por otras como los objetos que se nos rompen y no reparamos porque es más fácil comprar uno nuevo.
Mi hermana es así, puede querer mucho a alguien y de repente, ya no le llena, le ha hecho algo que le parece reprochable, no necesariamente grave, o puede haber tenido un desencuentro con una persona con la que había compartido un montón de cosas y deja de hablarle sin darle explicación alguna, de un día para otro, así, sin más. Al principio, admiraba su capacidad para seleccionar a la gente con la que quiere rodearse, pero ahora creo que hay algo en ella y de las personas que actúan así, que envuelven rasgos un tanto narcisistas, inmaduros o con poca tolerancia a los conflictos.
A nadie le gusta tener conversaciones incómodas con personas a las que apreciamos, pero si no las tenemos, es imposible entendernos, afianzar vínculos o aceptarnos. Entiendo que hay relaciones que no vale la pena salvar, puede que algunas no merezcan ni una explicación de cierre, pero cuando se trata de alguien a quien hemos querido mucho o que también nos ha querido y aquello que nos ha hecho no es una traición imperdonable, siento que como mínimo deberíamos poder tener una conversación, intentar arreglarlo y si no se puede, desearnos lo mejor.
Entiendo que cada uno gestiona sus relaciones como quiere, pero me da pena ver que mi hermana no mantiene ninguna relación de amistad de años, que las parejas le duran apenas unos meses y que cada vez que se ilusiona con alguien se desilusiona igual de rápido. Parece que ella está bien así, no la he visto sufrir nunca, ni por dejarlo con alguna pareja de la que sí estaba enamorada, ni por dejar atrás amistades de la infancia.
Me preocupa pensar que pueda acabar sola, que aunque siempre tenga gente al lado porque es alguien sociable y encantadora de primeras, no tenga ninguna relación profunda con nadie ni nadie con quien mantenga más allá de una relación cordial. Nosotras siempre nos hemos llevado muy bien, pero eso sucede porque la conozco más que nadie y sé muy bien como tratarla. Pero aparte de mis padres, con quien se lleva más o menos bien a pesar de visitarlos poco, y de mí, no tiene a nadie más ni parece necesitarlo. La gente que pasa por su vida tiene fecha de caducidad, y la he visto perder a personas que realmente valían la pena.
Su actitud me hace replantearme si esto es lo que nos enseña la sociedad hoy en día, el individualismo, las relaciones caducas, personas que podemos desechar cuando ya no nos sirvan, y no me gusta. Todos tenemos defectos, todos fallaremos alguna vez a alguien, lo importante es saber pedir perdón y saber perdonar; soy consciente de que hay errores que no pueden ni deben perdonarse, pero también soy consciente de que si queremos tener relaciones reales debemos entender que no serán perfectas.
