Madre mía, menudo susto nos llevamos anoche con las uvas. Estábamos todos siguiendo las campanadas y mi padre empezó a toser y no se le iba, cada vez se ponía más rojo y se llevó la mano al pecho.
Todos dejamos las uvas a un lado y le dábamos golpecitos en la espalda y le tratábamos de ayudar. Por suerte, el novio de mi hermana había estudiado primeros auxilios y le hizo la maniobra de no sé qué, y le salió un trozo de uva enorme que ni siquiera había masticado.
Luego tuvo un ataque de ansiedad, y casi tuvimos que llevarle a urgencias, pero terminó reponiéndose.
Menudo mal cuerpo se nos quedó a todos y menudo susto se llevó mi padre que pensaba que no lo contaba.
En fin, hemos empezado el año fatal, espero que no sea una premonición lo que nos espera y que todo quede en una anécdota de la que podamos reírnos en unos años, pero ahora mismo tenemos todos un mal cuerpo que no veas.
Parece mentira, la de veces que decimos lo de que la vida te puede cambiar en dos segundos, pero hasta que no te pasa algo así no lo ves. Así que os deseo a todos muchísima salud y que disfrutéis al máximo cada día.
