Buenas tardes, compañeras. Necesito consejo para enfocar esta situación que estoy atravesando. No cuento con el apoyo de mi entorno cercano y me quedáis vosotras. Gracias.
Siempre he sido una chica delgada pero normal hasta que pasé por una mala racha que por enfermedad (etapa COVID) me quedé muy flaquita. Rápidamente me puse manos a la obra para trabajar en mi salud tanto física como mental y me recuperé. Le pedía ayuda a un profesional cercano de la ciudad en la que vivía que me ayudó con medicamentos y también acudí a terapia. En dos meses di un cambio radical y fue para largo. Me sentía guapísima, es que me veía mejor que nunca. Seguía delgada que es algo normal en mí pero sana, recuperé una talla con la que me sentía bien. Alguna que otra inseguridad por verme más ancha de lo normal de pronto pero se me pasaba rápido, estaba feliz. En esa etapa me mudé y conocí a mi novio, sé que le encantaba mi físico. Me lo decía constantemente y se le notaba.
Al año de estar juntos enfermé de nuevo, empecé a perder peso por la enfermedad y verme así me dio ansiedad, así que la pescadilla que se muerde la cola, la enfermedad me hizo adelgazar y verme tan mal me dio una ansiedad que me cerró el estómago. Hasta la talla más pequeña de las tiendas me queda grande. Mi IMC está excesivamente bajo, empiezo a tener problemas con la regla, de cansancio, migrañas excesivas, se me cae mucho más el pelo, etc. Desde el minuto uno que me empecé a ver así decidí ir al médico para no caer pero para mi sorpresa, a todos les da igual o hasta me felicitan. Se limitan a decir que «coma», como si fuera así de fácil y otros me han llegado a felicitar diciendo que ojalá la ansiedad les hiciera adelgazar tanto como a mí. Peso escasos 40 kilos con altura normal, parezco un esqueleto pero eh, que tengo suerte… Por otro lado está mi familia, que se limita a decir que me veo fatal constantemente y que soy una estúpida por no comer. Y luego está mi novio.
A todo esto decir que me estoy esforzando muchísimo por seguir mis tratamientos, por no saltarme comidas, ejercitarme cuando mi enfermedad lo permite ahora que estoy mejorando, pero no funciona. A veces me encuentro tan mal que por mucho que me esfuerce se me cierra el estómago y no es cuestión de solo «querer comer», pero yo lo intento todo.
El caso es que no puedo más y siento que me están hundiendo porque en lugar de apoyarme, si yo ya de por sí me veo horrible en el espejo hasta el punto de no querer salir de casa, mi familia y mi pareja me hacen sentir peor. Mi familia es un caso perdido porque hace tiempo que las cosas no van bien con ellos pero con mi pareja no sé qué hacer.
Me mira con cara de asco a veces y me pregunta cuánto peso he perdido supuestamente «preocupado». Y se pasa los días haciendo «bromitas» de ya no rellenas el pantalón, me pellizca el culo y dice «aquí no hay nada», «te has quedado sin tetas», «no tienes cuerpo», me agarra los muslos finos y flácidos y los usa como si fuera gelatina riéndose diciendo «esto que es». Le digo que pare pero no lo hace. Le digo que ya me he dado cuenta de que así de delgada no le gusto y o suelta una burrada a modo de broma o me dice que quiere que engorde para verme bien, pero uf a mí ya me duele demasiado.
Puedo entender que le atraiga menos verme así, si es que se me nota enferma, pero es pasajero, me estoy recuperando por fin ya que han conseguido dar con el diagnóstico y lo único que necesito es ayuda y apoyo. Que el enfoque sea animar y desde luego criticar cómo me veo no anima.
No sé ya qué decirles, ni a mi familia ni a mi novio, pero menos aún gestionar la situación con él.