Tengo una relación prácticamente nula con mi familia de origen, pero en cambio estoy todo el verano metida en casa de mis suegros, por las circunstancias de jardín y campo tan buenas para mi niño de 3 años… No es el primer año que lo vivimos así, y cada vez lo llevo peor… pero mi pareja y mi hijo son felices allí, y no vemos opciones para volver a nuestra casa estando los dos de vacaciones, y con las temperaturas del verano.
Yo voy y vengo cada semana… el día que me voy, siempre estoy enfadada y cabreada, discuto con mi pareja… Quizás estoy ya saturada… Lo único que sé es que vivo muchas emociones… Tristeza por separarme de mi hijo, rabia por no poder tener una casa para los 3 en el campo… profundamente deprimida y enfadada… en cambio, una vez pasan los días currando, me tranquilizo, reseteo, y ya cuando vuelvo, siempre vengo animada, contenta de ver a mi hijo, sobre todo… Pero 2 días después, vuelta a empezar. Sé que no soy una persona fácil, me cuesta mucho adaptarme… Eso lo reconozco por mi parte. Intento aguantar, trabajarlo en terapia, creía que iba mejor, pero me equivocaba. Me cuesta asumir que nos hagan fotos a los 3, por ejemplo, y yo salga cortada, así como aguantar que a mi hijo le hagan burla porque quiere estar conmigo, repitiendo sus «mamá» mimosos. Y muchas más cosas. Siento que en su casa estorbo y, aunque se que es una cosa de mi autoestima en gran parte, tampoco creo que me lo pongan fácil.

Por otra parte, y tal como adelantaba, no he conseguido encontrar un punto de relación con mis padres… De hecho, no pasamos tiempo con ellos y mi hijo casi no tiene trato con ellos. No tengo claro que haya sido una decisión acertada, de hecho me suelo sentir muy culpable… Y he de reconocer que una parte de mi le echa de menos… Aunque otra parte de mí, me dice que tenga mucho cuidado. El resultado es que tampoco tengo un lugar de origen con apoyo al que acudir, un lugar de origen en el que te cuiden y te acepten como eres… Desde que mis abuelos no están, eso lo he perdido.
Está situación la estoy trabajando en terapia, pero sigo sintiendo que no tengo un puerto de origen, y me quedo muy insatisfecha… Siento que no les hago falta ni a mí pareja ni a mi hijo, y que soy un estorbo allá donde vaya…
Muchas gracias por leerme, sois un grupo maravilloso