Vengo a contaros mi situación mental el día después de un encuentro sexual.
Leo muy a menudo este foro pero nunca me había atrevido a escribir, hasta hoy, a modo de desahogo.
Sé que no soy la única, así que empezaré diciendo que soy una persona que crea vínculos emocionales muy fuertes tras tener relaciones sexuales.
Solo he podido cerrar una noche sin vincularme emocionalmente cuando no he encontrado la satisfacción en el acto.
Por el contrario, si todo ha salido bien, al día siguiente me estoy imaginando cómo podría ser mi vida con la otra persona.
Hace un par de años terminé una relación seria y monógama, pero hemos seguido viéndonos y haciendo remembers esporádicos. Diréis… Mal! No es por justificarme, pero no era capaz de hacerlo con otra persona por miedo al vínculo.
Ayer, después de mucho rato de rayarme y darle vueltas, me envalentoné y me acosté con un chico, ya conocido y consciente de que yo también le gustaba, todo salió bien, pero el día de hoy ha sido un derrumbe absoluto: ansiedad, nervios, no querer salir de la cama, no comer y no ser capaz de hablarlo con nadie. Tengo ganas de hablarle pero no lo hago por miedo a que piense que quiero algo más, miedo a que me rechace, miedo a engancharme, miedo a la decepción… Podréis pensar que me estoy adelantando, pero no sé cómo canalizar todo esto que me está pasando sumado a todos esos miedos y a que me conozco. No es sólo una rayada del día después, es lo que viene ahora, porque al final me dificulta conocer bien a alguien, despacio y sin problemas, sin dejar de tener relaciones sexuales.