texto corregido por WLS para mejorar su lectura:
Hola, chicas, vengo a pediros consejo porque, aunque esto no me afecta directamente, sí que le está pasando a mi hermana y me gustaría ayudarla.
Mi hermana se casó a los 24 años, tuvo a mi sobrina a los 26, y en pleno postparto pilló a su marido besándose con otra en la calle. Así que decidió separarse: no quería a alguien así en su vida y lo apartó sin dudarlo.
Desde entonces, mi excuñado ha intentado volver con ella a través de la niña, pero mi hermana fue clara desde el principio: puede perdonar muchas cosas, pero las faltas de respeto no. Con el tiempo rehizo su vida. Lleva ya cuatro años con su pareja actual. Él tiene un hijo algo mayor que mi sobrina y trata a los dos por igual. Hasta hace unos meses, mi sobrina decía orgullosa que tenía una madre, dos padres (porque para ella la pareja de mi hermana también lo era) y un hermano mayor.
El caso es que, después de esos cuatro años, han decidido irse a vivir juntos. Han hecho varias vacaciones familiares, los niños ya han dormido en casa del otro… Todo ha sido muy progresivo y natural. Como aprovechaban que los peques estaban en julio con sus otros progenitores, mi hermana y su pareja (llamémosle Andrés) aprovecharon para hacer la mudanza.
Y ahí llega la sorpresa. Hace tres días, mi hermana se cruzó por casualidad con Marcos (el ex) y con mi sobrina… y la niña empezó a decirle cosas durísimas: que era una madre nefasta, que solo pensaba en divertirse con Andrés, que ya no le importaba… y que como estaba embarazada (de cinco meses), seguro que iba a dejar de quererla.
Mi hermana se quedó helada, y lo peor vino cuando la niña dijo que se iba a quedar a vivir con su padre y que no pensaba irse a la casa nueva con ellos a no ser que volvieran al piso antiguo donde vivía sola con su madre. Marcos, mientras tanto, se reía y le soltó por lo bajini: “Esto te pasa por dejarme”.
Desde entonces mi hermana está hundida. No para de llorar. Dice que su hija, con solo seis años, la miró con una mezcla de odio y frialdad que no reconoce. Marcos incluso ha insinuado que la niña se quedará todo agosto con él “porque no quiere ir al piso nuevo”.
Mis padres y yo estamos perdidos. Andrés dice que la ve como un alma en pena, que ni sonríe. Ha intentado hablar con la niña y ella ha insistido: o vuelven al piso antiguo o se queda con su padre.
Mi hermana incluso se ha planteado cederle la custodia si eso va a hacer feliz a la niña… y eso me parte el alma, más aún sabiendo que está embarazada y en un momento en el que debería estar ilusionada.
¿Vosotras hablaríais con la niña si fuera vuestra sobrina? Ella me quiere mucho, y con la excusa de invitarla a un helado quizás podría suavizarle esas ideas que le ha metido el padre. Mi marido dice que mejor no, que Marcos está demostrando ser un manipulador de cuidado. Mis padres opinan que esperemos, que seguramente todo se calmará. Pero a mí me preocupa mucho el estado emocional de mi hermana. No sé qué hacer.
Gracias por leerme hasta aquí, y disculpad si hay alguna falta o algo no se entiende, intentaré aclararlo.
