Tengo una duda existencial que no soy capaz de resolver, no porque no me vea capacitada para hacerlo, si no porque no me atrevo a llevarla a cabo.
Se trata de una cosa que me contaron hace tiempo, mucho tiempo y que tiene que ver con una práctica sexual. Bueno, más que una práctica sexual sería una probatura.
Alguien me dijo que si se la soplas a un hombre cuando se la estás chupando, se muere. Así, fulminado. No sé por qué razón técnica sucede tal fenómeno, pero me aseguraron que así era y yo, la verdad, por muy curiosa que me considere, no me he atrevido a probar. Tampoco sé de nadie que lo haya hecho, y cuando este tema ha salido en alguna conversación, lo mismo, nadie tiene la osadía de soplársela.
Yo me imagino que si es cierto y la palma, saldría de dudas, pero en el peor de los casos, si no lo es… me imagino yo que la estampa desde el punto de vista de la cobaya, en pleno éxtasis con la mano intentando controlarte la melena salvaje, gimiendo de placer mientras la científica está ahí, “amorrada al piló” dale que te pego, chupando y lamiendo como si no hubiera un mañana, y de repente se pone a soplar a pulmón lleno, como el que aprende a tocar la gralla, los dos carrillos hinchados como dos pelotas de tenis y bizqueando por el esfuerzo, y nada de nada, no pasa absolutamente nada… pues qué ridículo, la verdad.
Y lo de que no pasa nada, tampoco es así. Lo que pasa es que es muy probable que tu a ese ya no lo ves otra tarde. Que a tocar la flauta, que te busques a otro.
