El otro día nos juntamos unas amigas para pasar el día y charlando, nos dimos cuenta de que a lo largo de la historia de mi vida (y repito, de MI VIDA, no de la de ninguna otra de las que estaba allí), he tenido una serie de primeras citas, (no pocas) en las que tiendo a hacer el ridículo de una manera difícil de explicar.
De las que nos acordábamos entre risas, aparecieron historias desde los 15 años: la primera vez que quedé con un chico por ejemplo, fuimos a tomar algo y me atraganté con un zumo. Pero no fue algo de ¡uy que tos pobrecita!, no no, nivel de pensar que me ahogaba allí mismo, acabar vomitando y montando un drama en la cafetería.
Unos años después en una discoteca, había quedado con un chico y al salir fuera con él, me enganché en un portal y mi vestido se rompió dejándome desnuda de cintura para abajo. No os imagináis el bochorno, además en este caso el chico al ver el espectáculo, decidió hacer cómo que no me conocía de nada y me quedé allí sola con tremendo marrón hasta que mis amigas salieron al rescate.
Cuando estudié fuera la carrera, fui a dar un paseo por el parque con un amigo con el que todo apuntaba a que iba a pasar algo esa tarde. La caminata fue estupenda, pero nada más sentarnos a descansar en el borde de una fuente, recibí un simpático balonazo en toda la cara que hizo que me cayese dentro y terminase literalmente empapada.
Una de mis primeras veces teniendo sexo, se me quedó dentro el condón. Imaginaos la estampa, sin experiencia apenas, sin saber que hacer, de piernas abiertas mientras el chico de turno rebusca en mi toto como si de un curso de espeleología se tratase. Spoiler: acabamos en urgencias.
Ya más adulta, quedé con un chico de una app de citas y cenando en un restaurante, el camarero decide que no hay mejor persona sobre la faz de la Tierra a la que tirarle el vino tinto encima esa noche.
La última fue hace un par de meses, cuando caminando por la calle con mi cita me tropecé y me caí de morros contra la acera, abriendome el labio y rompiendome el pantalón en las rodillas.
Os prometo que podria seguir. Contado en perspectiva es gracioso, y el otro día con mis amigas como os decía nos moríamos de risa… Yo me lo tomo como lo que son, accidentes, un poco de torpeza por mi parte…pero si lo pienso un poco, ¿cómo se puede tener esta suerte por favor? ¿Tantas veces además?
¿Alguien más acumula tal número de desastres en primeras citas? ¿Al menos alguno? Quiero saber, ¡hacedme sentir mejor!
