¡Hey, muchachas!
Os comento, conozco a mi amiga Laura desde hace 10 años más o menos, a través de otra amiga del grupo, Ana. Hace año y medio tuvieron una pedazo de bronca entre las dos bastante delicada que no viene a cuento ahora. El caso es que yo apoyé mucho a Laura, no dejando de lado a Ana, sino porque entendía que esta segunda estaba pasando un momento en que no estaba demasiado «cabal», digamos y sabía que Laura se sentía mal al respecto.
La amistad Ana-Laura no se arregló de ninguno de las maneras, y fui la única del grupo que mantuve intacta la relación y la amistad con Laura, nos unimos muchísimo… hasta que encontró mozo e hizo bomba de humo, literal. Desde que me contó que iban en serio no le he vuelto a ver el pelo más que una vez que vino a casa a devolverme ropa que le había prestado con el maromo en cuestión y me lo presentó fugazmente desde el rellano, que no quisieron ni pasar a casa. Por whatsapp contestaba después de días y eso cuando contestaba y cuando le decía de quedar, siempre ponía excusas bastante malas para no quedar y, lo que es peor, siempre hablaba en plural, tipo «no podemos ir porque Fulano trabaja en turno de noche». Cuando yo quería quedar con ella, no con Fulano. No la había visto así nunca con otras parejas, la verdad.

El caso es que al final asumo que mi amiga me ha hecho un ghosting y empiezo a hacer yo lo mismo, pasar de ella. Ni para mi cumpleaños me felicitó, solo escribe para enviar cadenas de estas de coña que van siempre por whatsapp, memes, videos chistosos y esas cosas.
Pues me acaba de mandar una invitación de boda (sin comentarios a que se case tan rápido, porque no lleva tanto tiempo con este señor, pero allá ella con su vida). Mi primer instinto es mandarla a la mierda y pasar de la boda, manda huevos que esté a partir un piñón con ella, que a la mínima me deje tirada y encima me tenga que gastar ahora dinero en vestido y regalo para una boda que a día de hoy me importa un pimiento, pero hablando con otra amiga que no tiene nada que ver con esto, me dice que no sea rencorosa, que si me ha invitado es porque me sigue teniendo aprecio y que es una pena romper una amistad de tantos años.
Yo no lo tengo tan claro y me parece un poco humillante incluso que me invite ahora. También me da pena que se rompa la amistad, pero no siento que sea yo la responsable… la que me ha dejado de lado ha sido ella, pero después de la opinión de esta amiga cuya visión es objectiva, porque ni conoce a Laura, ya no sé si es que soy yo muy intensa y no sé qué hacer… ¿Qué pensáis?