Soy monógamo convencido. No quiero juzgar y entiendo que, como las religiones, los diferentes modelos relacionales pueden servir a cada persona de diferente manera. Mientras no se haga daño a nadie y todos seamos libres y conscientes para ejercer como queremos, no creo que haya nada malo.
Como con la espiritualidad, también he cambiado de parecer en función de épocas y experiencias. He pasado por etapas más liberales en las que no me sentía preparado para comprometerme demasiado, y me resultaba natural que la otra parte acabase buscando mayor implicación en otras personas. He tenido vínculos en los que lo casual parecía abrir paso a algo eterno para quedarse en “casi algo”.
Seguramente por el tipo de persona que soy y mi relación con los límites y el apego, pero he intentado sentirme completo con muchas personas de muchas maneras a la vez. Aunque creía en el amor romántico exclusivo, no estaba seguro de que fuera para mí.
Tuve que quererme mucho más a mí para también valorar más mi energía, mi espacio y mi compañía. Acabé teniendo la suerte de conectar con una persona que me aportaba mucho más que cualquier otra combinación de ellas. A pesar de que desde el momento en que la conocí tuve claro que quería hacer lo que fuera por estar junto a esa persona, seguía teniendo inseguridades pendientes que no sabía cómo digerir.
El miedo a poner unos límites para que la otra parte los cruce y lo oculte era mucho peor para mí que la renuncia a algún compromiso. Los dos teníamos un equipaje voluminoso de traumas relacionados. Sabía que solo la quería a ella, y eso me daba un miedo que te cagas. Llegué a proponerle abrir la relación, sin quererlo ninguno de los dos, rápidamente descartamos la idea.
Años después agradezco muchísimo que ella tuviera claro no abrir la relación, ya que podríamos habernos perdido por el camino. Mi experiencia ha sido que en la monogamia he podido entregarme y recibir de una manera mucho más auténtica, equilibrada y satisfactoria. No he podido implicarme de una manera parecida en profundidad ni calidad relacionándome en esos términos con varias personas a la vez.
Entiendo que para construir algo necesito seguridad. También asumo que no todas las personas piensan y sienten como yo (menos mal). Tiene que haber gente con mayor capacidad, voluntad y habilidad para gestionar el poliamor. Tampoco es como si la monogamia fuera sencilla por implicar a menos gente. Cada camino tiene que encajar y ser tratado con consciencia por todas sus partes.
El modelo monógamo me funciona también por mi compañera en esto. No me parece un sacrificio la exclusividad, sino un privilegio que sea con ella. Hay gente que no comparte esto, y siempre me parecerá preferible a que sean honestos con sus parejas a que recurran a infidelidades.
Celebro que al menos ahora hablemos de modelos más abiertos e igualitarios, ya que los antecedentes históricos y sociales como la bigamia solían ser más patriarcales.
Sé que el poliamor y las relaciones abiertas no tienen por qué conllevar desigualdad. Al contrario, entiendo que ponen virtudes a prueba a niveles que no sé si sería capaz de gestionar. Bastante complejo me ha parecido tener relaciones sanas conmigo mismo y mi pareja, así como cultivar el amor con familia y amigos, e incluir a más personas en la jerarquía sexoafectiva sería indudablemente demasiado caos para mí.
Si a alguien le funcionan y sabe gestionar estos modelos relacionales, desde el interés y el respeto, me encantará conocer vuestra opinión en los comentarios.