Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Bueno, empiezo por contarles… Soy latina y estoy en España tratando de mejorar mi vida. He pasado por demasiadas cosas que nunca imaginé. En Perú se quedaron mis hijos con su padre, aunque ellos no saben que estoy aquí.
Conocí a un chico español hace un tiempo y hemos compartido muchos días juntos. Cuando lo conocí, me contó su historia: su ex pareja lo denunció por violencia de género, y como consecuencia de eso no le permiten tener contacto con su hijo de 5 años. Lleva casi dos años sin verlo. Aunque ya cumplió la condena, ella lo volvió a denunciar, esta vez por violencia doméstica. Me dice que ni siquiera se ha acercado a ella ni al niño. También ha denunciado a los padres de él.
Me cuenta que antes de todo esto, estaban bien, pero los padres de ella siempre intentaban controlarla. Él ya tenía dos hijos de un matrimonio anterior y no quería más. Al principio ella lo aceptó, pero al año y medio empezó a insistir en tener una familia. Él le decía que no estaba en sus planes, pero sus padres comenzaron a presionar, diciendo que cómo su hija no iba a tener hijos, más aún con la diferencia de edad (10 años), como si fuera culpa de él.
Al final ella quedó embarazada. El bebé nació, pasó el tiempo, y aparentemente todo iba bien. Estuvieron tres años juntos y, el día del cumpleaños de él, mientras celebraban con normalidad, lo llamaron para informarle que tenía una denuncia por violencia de género. Ahí empezó su infierno.
Me contó que quiso suicidarse por no poder estar con su hijo. Estuvo en tratamiento. Cuando salió, no pudo regresar a su casa porque ahí vivían su ex pareja y su hijo, y por la denuncia no podía acercarse. Se fue a vivir con sus padres un tiempo. Ahora vive solo.
Él me dice que intenta amar de nuevo, pero no puede, porque aún siente que ama a la madre de su hijo, aunque le haya hecho tanto daño. Pero también dice que se siente bien conmigo. Pasamos tiempo juntos, dormimos y despertamos juntos, hacemos muchas cosas como pareja… pero no quiere hacerme daño.
Y yo, pues… me enamoré. Me encanta estar con él. Lo siento feliz a mi lado. También compartimos momentos difíciles por el tema de nuestros hijos y nos apoyamos mutuamente. Es un hombre atento, cariñoso, alguien con quien puedo hablar de todo sin miedo a ser juzgada.
Pero no sé qué hacer. Entiendo cómo se siente: lo de no poder confiar, el trauma de haber entregado todo a una persona y acabar siendo señalado como maltratador. Son cosas que no ha superado.
Y yo aquí, sintiéndome entre el amor y la incertidumbre.
