Empezó de forma inocente porque vi que todo el mundo hablaba de Off Campus y pensé que la veía para saber de qué iba el tema y ya está, curiosidad, nada más, una serie de Amazon sobre universitarios y hockey que en teoría no iba conmigo para nada.
Cinco episodios después estaba en el baño a las doce de la noche con el móvil buscando fotos de Belmont Cameli mientras mi marido dormía en la cama.

No sé qué tiene este hombre pero algo tiene que no debería ser legal porque yo creía que estaba vacunada contra esto desde los tiempos de Brian Littrell y Leonardo Di Caprio, que sí, que con catorce años y con dieciséis lo entiendo, pero con 40 años e hipoteca y menú semanal pensaba que ya estaba en otra fase de la vida donde estas cosas no pasaban y resulta que no, que solo estaba esperando al Garrett Graham adecuado para recaer con la misma intensidad que a los 15.
Lo peor es que el hombre en la vida real donó un riñón a un desconocido con 20 años para salvar vidas y encima hace bien todo y tiene esa sonrisa y esa mirada y ya no hay por dónde atacarlo porque además resulta que es buena persona y eso lo hace todo infinitamente peor.
Miro a mi marido con esa cara de «tú no eres Garrett Graham» y él no sabe nada y espero que no sepa leer mentes porque si no tenemos un problema serio.
Necesito que alguien me diga que no soy la única que está así porque si no esto ya es directamente una crisis de los 40 disfrazada de serie romántica.
QUE ME HE COMPRADO HASTA UNA CAMISETA DE HOCKEY CON EL 44 POR ALIEXPRESS XDDDD