Cuando me separé hace ocho meses, nunca pensé en dónde me estaba metiendo. Le pedí el divorcio después de enterarme de que me había puesto los cuernos en innumerables ocasiones.
Fue una decisión impulsiva, pero que tenía muy clara, puesto que no estaba dispuesta a permitirle que me humillase de esa manera.
Pero ahora que ya estamos divorciados, me estoy arrepintiendo. He tenido que buscarme un segundo trabajo para intentar llegar a final de mes porque se ha declarado insolvente y se niega a pasar una pensión. No cumple con el régimen de visitas así que yo tengo a los niños siete días a la semana 24 horas al día.
Me siento desbordada y no sé cómo voy a seguir adelante en esta situación, no puedo evitar preguntarme si no debería haberme tragado el orgullo antes de tomar decisiones que iban a perjudicarme tanto a mí como a los niños.
