Tengo más de cuarenta, no soy delgada, no me considero extremadamente simpática y para colmo no me gusta mi trabajo.
Se supone que con esta edad ya no debo plantearme cambiar mi trabajo. Ya sé que soy afortunada por tener un trabajo en estos tiempos y bla, bla, bla. Pero lo odio. No me siento realizada. Mi motivación para realizar mi trabajo, es mi sueldo. Pienso: tú tranquila que a final de mes te pagan y podrás pagar tus facturas y comprarte caprichos y ahorrar para las vacaciones.
Se supone que a esta edad ya no debería hacer tantos planes con amigas. O por lo menos eso es lo que piensa mi madre. Según ella, debería dedicar mi tiempo libre a limpiar mi casa y a mi marido y mi hijo.
Mi marido es un buen compañero de viaje. Siempre me apoya en todo. Y es un gran padre. Nos encanta pasar tiempo juntos. Cabe recalcar que somos como la noche y el día. Pero nos funciona. Hemos encontrado un buen equilibrio y compartimos todo, o casi.

Volviendo al tema amigas, benditas amigas. Nunca pero nunca había hecho un viaje con amigas. Hasta el año pasado. Solo fueron un par de días, pero ¡madre mía! Como no lo había hecho antes. Fue tan genial que este año repetimos y el doble de días.
No, mi marido no se enfada y no le importa. Porque sabemos pasar tiempo separados y no pasa nada. Aclaro, porque siempre me dicen que si no le importa a él. Si le importase, no sería mi marido.
Estoy aprendiendo a dibujar y me encanta. Cosa que por lo visto también sorprende, no sé por qué. Ah si, puede ser porque se supone que no estoy en edad.
Me encanta la música, mucho, mucho, pero mucho. No concibo la vida sin ella. Para todo y todos tengo una canción. Compro cds y vinilos. Aunque siempre he escuchado rock y pop. Pasé por la adolescencia en los noventa así que se puede imaginar que escuchaba. Hace unos años descubrí el K-pop. Otra cosa que no debería gustarme, porque no estoy en la edad adecuada.
Todas estas cosas llevo oyéndolas mucho tiempo, muchas veces y a muchas personas diferentes. Ya estoy harta. No suele importarme lo que piensen los demás, pero hay momentos para todo y ahora esta es mi forma de vida. Si sí, la señora de cuarenta se tiñe el pelo de colore, se tatúa y hasta se ha puesto varios pendientes en las orejas. Oye música, pinta, sale con amigas, escribe chorradas y además es madre y tiene marido. Y bien feliz oiga.
Todo esto y más se puede hacer con 20, con 30, con 40, 50, 60, etc …
Vivir y dejar vivir.
Yanes