Cuando era pequeña era un palo, puedes ver mis fotos y no puedes creer en lo que me convertí ahora. A partir de los 10 años comencé a engordar a pasos agigantados, mis papás nunca se preocuparon por saber el porqué, mi padre era muy gordo, decían que tenía «los huesos anchos como él».
Siguió pasando el tiempo y seguí engordando, varias veces hice dietas, fui como homeópata (Sí mi desesperación), nutriólogos y nada. Siempre me hacían pruebas para ver si andaba mal de la tiroides y, según ellos, todo bien.
En el 2011 dejé de menstruar como por un año; el síndrome de ovario poliquístico había aparecido. Me trataron pero ahí sigue. Después de un tiempo acudí con una endocrinóloga, me dijo que siempre tuve hipotiroidismo y que por eso había engordado, plus el SOP ya todas sabemos el resultado. Llegué a pesar 127 kilos o 130, ya ni sé.
Comencé con un bariatra dieta y poco de ejercicio y llegué a bajar, en el transcurso de un año, 10 kilos. Al día de hoy, creo, pienso 117.
El caso es que gracias a mi servicio médico a finales del 2016 me canalizaron a cirugía bariátrica, hice el protocolo a finales de noviembre del año pasado y resulta que sí me aprobaron la dicha operación pero sería realizada en la capital del país, (soy de México) así que tenía que esperar su llamado. Lo espere desde noviembre del año pasado hasta ahora en septiembre. Volvieron a hacerme el protocolo necesario, preoperatorios, placas, demás. Me dieron luz verde para la cirugía. Cuando les digo eso, en el centro de salud me dicen que hay que esperar la llamada de México. Otra vez.
Según yo no me había hecho ilusiones porque pensé que me harían lo mismo, que fue así, pero en el momento en el que salí del hospital comencé a llorar todo el trayecto a donde estaban mi auto y hasta llegar a casa. Ni modo, H esperar de nuevo.
El pasado miércoles me hablan para decirme que ya está autorizada la primera cita en México para de ahí programar la cirugía. No me lo creo. Literal no lo creo, siento que cuando llegue me dirán que ya no es verdad, que no soy candidata.
El caso es: siempre había soñado con hacerme la cirugía, había soñado ser delgada. Cuando me preguntaron por qué quería hacerme dicha cirugía les dije que por salud, por todas las enfermedades que ya tengo (hipotiroidismo, sop, hernia hiatal, gastritis, reflujo, apnea del sueño) más las que pueda tener (mi papá resultó obtener diabetes al final por su gordura) que era muy poco por lo estético, pero la verdad es que es más por mí imagen. Ustedes lo han experimentado: sentir las miradas cuando entras a otro lugar, sentir las burlas, sentir como te juzgan al verte comer, batallar para encontrar ropa, compararte con otras mujeres para saber si tú eres la más gorda del lugar o hay alguien más y sentir que la atención se va en ella.
Había soñado ser delgada y hoy que, probablemente tengo la posibilidad, tengo miedo de no gustarme. Tengo miedo. Voy con psicóloga así que sé que puedo tratar esto con ella. Pero en verdad, tengo miedo enorme a ya no reconocerme. Tengo miedo y ansiedad. Ansiedad que te hace comer, ansiedad que te hace subir de peso ¿Qué pasa si bajo de peso y al no gustarme me da ansiedad y vuelvo a subir?
Tengo miedo de no gustarme.