Buenas noches, familia.
Hace dos semanas escribí «Tengo una relación con mi mejor amigo, pero él no lo sabe o no lo quiere saber»
(https://weloversize.com/topic/tengo-una-relacion-con-mi-mejor-amigo-pero-el-no-lo-sabe-o-no-lo-quiere-saber/). Esta noche vengo a daros las gracias a todxs los que os tomásteis un ratito de vuestras vidas para apoyarme con la mía. Me encantaron los comentarios de todas las historias de amor que surgieron de una amistad, pero vengo a daros las gracias, sobre todo, a aquellas personas que me dijeron la verdad sin tapujos. Necesitaba oírla, necesitaba leer las verdades como puños y sin vaselina que comentásteis y las entradas como «No es que no quiera una relación, es que no la quiere CONTIGO» https://weloversize.com/sexandlove/no-es-que-no-quiera-una-relacion-es-que-no-la-quiere-contigo/. Soy bastante romántica y me había montado una película digna de un Óscar. Por eso, de nuevo, muchas gracias por todos los comentarios y por esas verdades que duelen, pero que son necesarias. Desde aquí, bajo la cabeza y, humildemente, os doy la razón.
Este hilo lo cuelgo en familia, porque, de verdad, sentí que tenía a una familia entera apoyándome y dedicándo tiempo a un tema tan personal. Sé que a mucha gente le encantaría que viniese a contar que al final todo salió perfecto y viviremos felices y comeremos perdices, pero no. Vengo a contar lo que pasó realmente.
Hace dos semanas cuando escribí en el foro me dolió bastante leer algunos de los comentarios y un miedo frío y unas dudas empezaron a perseguirme ¿y si teníais razón?. Sabía que la teníais ¿cuántas veces no le habré dicho a amigas mías «olvídate, estás en una relación tóxica, etc.»? y yo me la comí con patatas, menú XXL, bebida gigante, postre y café. Desde aquí asumo mi responsabilidad y, de nuevo, agradezco esos comentarios que no quería leer, pero que tenía que leerlos. Obviamente, rayada como estaba, la relación con mi amigo se resintió y ahí empezaron las tracas.
Él, de vacaciones con unos colegas y llamándome cada 5 minutos para demostrar que yo siempre estaba ahí, empezó a ponerse pesado y cansino intentando hacerse el machito en frente de su troupe. Fue una semana de mierda, os lo confieso. No dejaba de actualizar la entrada para leeros e intentar darle un sentido a lo que estaba pasando ¿tan ciega había estado?. Ciega, sorda, bajo el agua, con las persianas rotas y sin internet. Allí que digo, mira a tomar por culo, voy a alegrarme la vida. Me meto en tinder, hago un par de matches de estos que sabes que ni te hablarán y encuentro a un rubito super serio con una gata preciosa (hola, amo a los gatos). Le di match por la gata, esa gatita es puro amor, pero lo importante no es ese match, que también y daría para otro hilo. ¡No! Lo importante es que quedé con el rubito y no pasó nada, pero yo quería que hubiese pasado y frustrada llamé a mi amigo, al que siempre recurro y se lo conté. Le conté que me iba a casa frustrada, que ese chico no era el típico de aquí te pillo aquí te mato, que me había hecho tilín, pero que me había hecho caca en los pantalones porque parecía demasiada buena gente y no supe reaccionar ante la bondad y la falta de picaresca, me dejó anonadada.
¿Y qué hizo aquí el colega? os estaréis preguntado. Aquí, mi amigo, tuvo la genial idea de suponer que toda mi vida gira en torno a su polla y acabó con mi libido en un solo comentario y con la verdad más absoluta. Asumió que no había pasado nada porque mi vida giraba en torno a él y porque «dado nuestro pasado yo estaba condenada a repetirlo y que si pasaba del rubito por él que el problema era mío» (extracto de la conversación). En cualquier otra circunstancia y con cualquier otro tío, hubiese tenido razón y se la hubiese tenido que dar, pero, esta vez, y solo esta vez, no se la podía dar. De todos los motivos que tenía para que no pasase nada con el rubito, él no era uno de ellos.
Con esa reflexión se cargó todas las ganas que tenía de follármelo y todas las ideas que se podían haber cruzado por mi mente. ¿Por qué? Pues porque él sabía que las ilusiones que me estaba haciendo me estaban quedado preciosas y, sin embargo, no me estaba parando. Estaba jugando conmigo y yo le estaba dejando, y, amigxas, por ahí sí que no. Una cosa es jugar ignorando lo que el otro está sufriendo porque no te lo cuenta, pero jugar con los sentimientos de otra persona siendo consciente y ¿tú eres amigo mío?
Y así fue como gracias a vosotrxs, a vuestros comentarios y a mi amigo, el jugador, he dicho basta. Ni veranos, ni islas, ni fotos guarras, ni comentarios con segundas, ni pepinos en lubricante. Me quedo con todo lo bueno que hemos pasado juntos, ha sido muy divertido, pero a la amistad, amistad. Y punto.
Reitero el agradecimiento a todas las personas que tuvieron el detalle de compartir sus vidas conmigo y aportar su granito de arena. Agradecimiento especial a Facepalm, gracias por la sinceridad brutal.
Un abrazo,
Fly me