Hola! El otro día mi chico me propuso hacer terapia de pareja y yo soy un poco reacia a hacerlo.
Llevamos un año juntos y tres meses conviviendo. Los dos estamos en los 30 y solo hemos tenido una relación seria antes que esta, la suya duró dos años y la mía nueve, ambas acabaron hace bastante tiempo.
Durante este año, cada uno nos hemos tenido que enfrentar a situaciones personales delicadas. Él lleva varios meses en terapia trabajando problemas de autoestima, depresión y ansiedad. Quién haya pasado por eso sabe que no es fácil ni para quien lo sufre ni para quien acompaña. Esa situación ha generado momentos difíciles para la pareja, sin embargo, el trabajo ha tenido frutos y ahora esos problemas han pasado a un segundo plano.
Pero desde hace un tiempo los dos estamos bastante susceptibles y cualquier cosa supone un problema, la tontería más ínfima puede convertirse en una discusión de dos días. Es un bucle de negatividad que se retroalimenta y ese malestar nos está pasando factura en todos los aspectos de la convivencia y de la relación.
Esto es lo que ha hecho que él me proponga hacer terapia de pareja pero yo siento que en tan poco tiempo hemos tenido que trabajar mucho en la relación y estoy agotada. Desde mi punto de vista las cosas deberían ser más fáciles, pienso que el principio de una relación debe recordarse como algo bonito y con ilusión y no como algo que fue duro de sacar adelante. Aún así todo no ha sido malo, hemos tenido momentos y cosas muy buenas, creo que es una persona increíble y lo que más me gustaría es que nuestra relación funcionase pero, ¿dónde está el límite entre trabajar en la relación de forma positiva o estar forzándola?
Os leo!
