Llevo años en TikTok. Me encantaba porque era divertido, creativo, rápido. Pero últimamente entro y siento que estoy viendo Sálvame versión 2.0, solo que con chavales de 18 años llorando en directos, exponiendo sus rupturas o insultándose entre ellos por visitas. Con todo el tema de la casa de los gemelos y el resurgimiento de los frikis que ni en la mejor época de Cárdenas, ya es que es una puta locura.
Hay cuentas que viven del salseo. Gente que literalmente se graba llorando mientras lee comentarios, otros que montan dramas falsos para que la gente entre a ver qué ha pasado. Y miles de personas opinando, insultando, riéndose… Es Telecinco pero sin presentadores, sin filtro y sin horario infantil.
Lo peor es que muchos menores están ahí consumiendo eso a diario. Normalizan el grito, la humillación, el espectáculo. Antes los realities eran a las diez de la noche y con mayores de edad. Ahora los tienes a las cuatro de la tarde en el móvil con chavales que aún van al instituto y contenido sin filtrar, con peña que se agrede, que dice barbaridades, con abusos y humillaciones
A veces me pregunto si no estaremos criando una generación que confunde la exposición con la relevancia. Que cree que para ser alguien hay que tener cámara encendida y una pelea en directo.
Y lo peor es que aunque me indigne yo también me quedo mirando.
