Tu amiga no tiene razón. Tienes derecho a contar de tu vida lo que quieras y mucho más si es algo que duela tanto.
Ahora que se ha enterado, intenta contarle lo que nos has dicho a nosotras tal y como lo has hecho, seguro que recapacita y te entiende. Si no lo hiciera no es tan amiga como crees.
Eres muy valiente y una luchadora nata, como todos los niños que pasan por una infancia tan dura.
Mucho ánimo y felicidades por haber sido capaz de salir adelante después de una situación así.